FUTBOL 15ª jornada de Primera División

La Real camina derecha hacia el desastre

El Villarreal aprovechó el despropósito futbolístico de su rival

La Real Sociedad necesita unas vacaciones, terapia de choque y, sobre todo, alguien que entienda que el fútbol no es sólo una cuestión de físico y buena voluntad, alguien con la habilidad suficiente para crear y dar juego. Bastaría un Iván de la Peña cualquiera, con menos ficha, o un Amor, que ayer se bastó para asegurar a su equipo los mínimos exigibles a un conjunto de Primera. La Real no alcanza esta cuota mínima, por eso flirtea con la catástrofe y se aleja al galope de su historia. Periko Alonso puede acabar de los nervios. Entre errores de juicio y lesiones, ha empleado tantos sistemas como derrotas acumula su equipo. Ante el Villarreal lamentó especialmente las de Aranburu (de los pocos con criterio), De Pedro (su hombre más capaz) y Jankauskas, su delantero más fiable. A la fuerza, Alonso parcheó con lo que tenía a mano la carretera de segunda por la que transita. No llegó a asfaltarla porque son tantos sus desperfectos que los ajustes tácticos (sobre todo si son de urgencia) no sirven para enmendar horas de abandono y maltrato.La Real carece de juego por las bandas, sencillamente porque Aranzabal no corre, trota; no toca, patea. Y porque Rekarte es tan entusiasta como impreciso. Con él nunca se sabe: un rato puede parecer Figo y al instante centrar fuera del estadio. Tampoco juegan los donostiarras por el centro, y menos ayer, con el doble pivote Tayfun-Koklov: tan rebuscado el uno como lento el otro. Con esto, la inmensa mayoría de los encuentros protagonizados por los donostiarras es un calco del anterior: apuros bien llevados en defensa y atasco gigantesco en el centro del campo. El Villarreal, equipo aseado y poco más, optó gestionar las carencias de la Real. Amor marcaba el paso de la recuperación y distribución del balón. No tuvo que estrujarse los pulmones o el cerebro. Tiró de oficio para desequilibrar a la Real y propiciar las carreras de Víctor, que sembró el terror entre la tripleta de centrales locales. Dividido y expectante, el público de Anoeta aguantó el tipo 21 minutos, justo para comprobar que los milagros no se dan ni en Navidad. Una falta lejanísima acabó con el empate inicial y con la paciencia de muchos. Fue un gol inocuo. No provocó catársis alguna. La estudiada displicencia del Villarreal acabó por obligar a los locales a realizar un esfuerzo suplementario. Todo fue inútil. Tanto que quien acabó marcando volvió a ser el Villarreal, eso sí con una jugada maestra de Víctor resuelta magistralmente por Jorge López.

REAL SOCIEDAD 0-VILLARREAL 2

Real Sociedad: Alberto; Rekarte, Fuentes, Corino, Pikabea, Aranzabal; Koklov, Tayfun; Vega (De Pedro, m. 70), Idiakez (Sergio Francisco, m. 70); De Paula.Villarreal: Unanua; Xavi Roca, Berruet, Álvarez, Unai, Arruabarrena; Amor; Gracia (Jorge López, m. 58), Cagna; Víctor (Calleja, m. 89) y Marioni (Craioveanu, m. 66). Goles: 0-1. M. 21. Unai, bate por bajo a Alberto al ejecutar una falta desde 30 metros. 0-2. Jorge López pica ante la salida de Alberto. Árbitro: Rodríguez Santiago (Colegio castellano-leonés). Amonestó a Xavi Roca, Vega, Víctor, Amor y De Paula. Unos 16.000 espectadores en Anoeta.

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