FÚTBOL | 18ª jornada de Liga

Pañuelos para el golazo de McManaman

'Ha sido un golazo. Una jugada que ha reunido todo: precisión, colocación, fuerza y belleza. Seguro que al final del campeonato será recordado como uno de los mejores de la Liga'. Nadie explicó mejor que Esteban, el portero del Oviedo, el fantástico tanto con el que McManaman cerró la victoria del Madrid sobre el Oviedo.

La goleada la había inaugurado Figo, el protagonista de la noche, pero el inglés, que volvía al equipo después de su lesión, aprovechó al final del partido la ausencia del delantero portugués para reclamar su porción de gloria.

El desenlace de la jugada fue tan redondo como inesperado. Moría ya el partido cuando Roberto Carlos cruzó desde la banda izquierda un balón sobre el área del Oviedo. El peligro ni se veía ni se adivinaba, pero ahí estaba McManaman. El inglés, suspendido en el aire en un escorzo imposible, enganchó la pelota con el empeine del pie derecho y soltó un zurriagazo terrorífico que se coló por la escuadra. Esteban, en su estirada, llegó a tocar el balón, pero no pudo evitar el gol.

La brillantez del tanto no le pasó por alto al Bernabeú, que lo saludó con desatado entusiasmo. Pasada la sorpresa inicial, el estadio se pobló de pañuelos blancos.

Mucho más lacónico fue el protagonista de la acción. 'En cuanto vi llegar el balón supe de inmediato cómo le iba a pegar', dijo McManaman por toda explicación de su gol.

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