El Congreso de EE UU comienza hoy a investigar el perdón de Clinton a Marc Rich

Desde el presidente George Bush, que expresó su desacuerdo con el perdón, aunque aceptó que no puede revocarlo, a los parlamentarios Arlen Specter y Dan Burton, promotores de las dos investigaciones paralelas del Congreso, los republicanos han encontrado en el caso Rich el plato fuerte del menú de los varios escándalos relacionados con la salida de Clinton de la Casa Blanca. Pero el polémico perdón también provoca la repulsa de los demócratas. Charles Schumer, un senador por Nueva York que defendió con ardor a Clinton en el caso Lewinsky, ha declarado: 'Creo que el indulto a Rich fue un error, pero también creo que no está justificada una investigación parlamentaria'. La investigación, en cualquier caso, no tiene para Clinton otro peligro que el de un nuevo daño a su imagen. El perdón es una prerrogativa constitucional del presidente y no puede ser anulado ni por su sucesor ni por el Congreso. Clinton ni siquiera está obligado a aceptar la invitación parlamentaria a comparecer y su portavoz ya ha adelantado que la rechazará. Pero el fantasma del indulto le persigue.

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El lunes, en su primera conferencia como ex presidente, en Boca Ratón (Florida), por la que cobró 100.000 dólares (cerca de 18 millones de pesetas), un asistente le increpó por esa medida de gracia. 'Perdoné a Rich porque no había ninguna controversia', respondió, azorado, Clinton. Entonces, una mujer le espetó: '¡Eso es ridículo! Rich huyó del país y nunca se enfrentó a las acusaciones'. Rich, que hizo y sigue haciendo fortunas como comerciante en materias primas, fue acusado en 1983 de 51 delitos, incluido evasión de impuestos y tratos petroleros con Irán. Clinton enrojeció ante el comentario de la espectadora y apostilló: 'Por lo que sé, Marc Rich y su esposa eran republicanos'.

Quizá tenga razón Clinton, pero lo cierto es que Denise Rich, ex esposa del millonario fugitivo y adalid en la causa de su perdón, entregó más de un millón de dólares a las arcas electorales del Partido Demócrata, promovió una fiesta de desagravio a Clinton por el caso Lewisky y le regaló un saxofón y 7.000 dólares en muebles. El Congreso investiga eso y las presiones de líderes internacionales, que van desde los israelíes a, según una información del semanario Time desmentida por la Zarzuela, el rey Juan Carlos.

El apoyo internacional a Rich, que usa alternativamente nacionalidades suiza, española e israelí y tiene casas en Suiza y España, fue clave en el perdón. Según The New York Post, Rich es un estrecho colaborador del Mossad, y es un hecho que Shabtai Shavit, ex jefe del servicio secreto israelí, fue uno de los que escribieron a Clinton para pedirle la medida de gracia. 'El Gobierno de Israel considera a Rich un aliado importante y el ex presidente tomó eso seriamente en consideración cuando estudió la solicitud de perdón', dice Jake Siewert, portavoz de Clinton.

Otro perdón de Clinton a un multimillonario también es polémico. Como Rich, Glenn Brasw, condenado en 1983 por fraude al poner en marcha una venta mundial de dudosos remedios para la salud, fue indultado por Clinton en la última hora de su mandato. Pero el FBI ha puesto el grito en el cielo porque, en ese momento, Brasw estaba siendo investigado por otro delito, el de evasión de impuestos.

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'Devuelve la cubertería de plata', gritaron los manifestantes que recibieron a Clinton en Boca Ratón. Era una alusión a los 190.000 dólares en regalos que se llevó el matrimonio Clinton de la Casa Blanca, incluidos muebles y cuberterías cuyo destino explícito era la mansión presidencial. Ante las protestas, los Clinton han anunciado que entregarán 86.000 dólares en metálico y devolverán las cosas que no eran para ellos.

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