ESTA SEMANA
Columna
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La estabilidad de gobierno y las cajas

La agenda política de la semana viene marcada por la incertidumbre en torno a la continuidad o no de Magdalena Álvarez en el Gobierno andaluz. Puso en evidencia al mismo presidente, Manuel Chaves, no ya cuando afirmó en Málaga que la fusión de El Monte y la Caja San Fernando era una operación insolvente, algo que ya ha dicho en otras ocasiones, sino cuando advirtió que, de llevarse a cabo dicha iniciativa, se abortaría el proyecto de creación de una gran caja en Andalucía, como gusta decir a los socialistas.

Una precisión que entraba en plena contradicción con lo que tan sólo un día antes había manifestado el jefe del Ejecutivo andaluz, quien mantiene intacto su objetivo de fortalecer el sistema financiero, preservándolo de incursiones foráneas, a través de una caja única, aunque ahora acepte llegar a este extremo por medio de fusiones parciales.

El cambio de modelo es sustancial y eso lo sabe Álvarez. Entonces, cabe preguntarse si ella está dispuesta a seguir en este proceso cuando se han modificado las condiciones de partida. Si continúa, ha de observar cómo es su propio partido, el PSOE, el que en estos días se disponga a abrir un amplio diálogo con las entidades y resto de partidos políticos para tratar de llevar a buen puerto la configuración de un nuevo mapa de cajas en Andalucía.

Ante este despliegue cabe esperar alguna respuesta de la consejera, quien tal vez piense que mejor será ponerse una vez colorada que ciento amarilla. Si se queda, debe cuidarse de no obstaculizar la estrategia que diseñan los suyos y, si no está de acuerdo con ello, mejor será abandonar el barco. Eso sí, antes de dar un portazo, sería conveniente que, para despejar dudas, aportara los argumentos en los que se basa para tachar nada menos que de insolvente la fusión de las cajas sevillanas, porque si son tan contundentes como ella misma dice, extraña que Chaves apueste, a pesar de ello, por iniciar este camino.

Las dudas se ciernen también sobre algunos diputados andaluces. Urge que en estos días se aclare qué integrante de la Mesa del Parlamento realizó un comentario xenófobo y racista poco antes del inicio del pasado pleno sobre la inmigración. Su salida de tono está grabada en televisión. Sólo hay que recurrir a estas imágenes para identificar a su autor y actuar en consecuencia, aunque lo suyo es que el propio protagonista de tan reprobable comentario evite llegar a este punto y haga público, a iniciativa propia, su error, antes de que los demás le obliguen a ello. Ahora bien, resulta extraño que el resto de los integrantes de la Mesa, si percibieron este grave comentario, como así parece, no le reconvinieran por ello en ese momento.

Igualmente, es de esperar que se produzcan rectificaciones en el caso de la Zona Franca de Cádiz. El lunes que viene la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, tiene convocado un pleno del consorcio que ella preside, pero no para aclarar las andanzas de su actual responsable, Manuel Rodríguez de Castro, sino de los anteriores rectores socialistas. Quizás esté a la espera de su posible destitución en el próximo Consejo de Ministros del viernes para comparecer así 'libre de cargas' a dicha cita.

Huele a pólvora, por tanto, la cabeza de Rodríguez de Castro, así como la del alcalde de Marbella, Jesús Gil. Éste ha de comparecer hoy en la Audiencia Nacional por el vaciado de las arcas municipales hacia sus cuentas privadas, tropelía que él mismo reconoce. Un asunto que llevará esta semana a la diputada de Los Verdes Inmaculada Gálvez a reclamar en el Parlamento la inhabilitación de Gil, aunque lo que se tercia es, no ya suscribir un pacto anti Gil, sino más bien asumir un compromiso formal para que ninguna fuerza política se aproveche de los restos del naufragio de esta desgraciada aventura que inició en su momento el polémico alcalde, tal y como está ocurriendo en la actualidad con algunos ayuntamientos andaluces que pasan a manos de unos u otros gracias a los ediles tránsfugas del gilismo.

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