34ª jornada de Liga | FÚTBOL

El 'cobarde', al banquillo

La inusual alineación con que Del Bosque recibió al Espanyol -con César, no Casillas, en la portería, y Karanka desplazado al lateral izquierdo de la defensa para abrir sitio en el centro a Iván Campo- cargó al banquillo de protagonismo. Allí, recostado sobre el cuero azul, se quedó McManaman, simbólico culpable de la derrota frente al Bayern.

Alfredo di Stéfano ya había cargado con virulencia contra el inglés después de que el Madrid resultase eliminado de la Liga de Campeones. De 'cobarde' le tildó, alto y claro, el mítico presidente de honor por llegar tarde y girar la cara al tiro de Jeremies que supuso el decisivo 2-1.

'Se mantendrá el grueso del equipo', había anunciado Del Bosque en la víspera, pero en él no se incluía a McManaman, que se quedó en el banquillo convertido en sentencia el juicio de Di Stéfano.

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El beneficiado fue Savio, cuya actuación fue superlativa. Rapidísimo, incisivo, siempre atrevido, el brasileño fue la mayor fuente de peligro del Madrid, sobre todo en el inicio.

El que también estuvo, pero no marcó y apenas jugó, fue Morientes, titular, pero sustituido a los 30 minutos a causa de sus insistentes dolores de pubis. Tras la última recaída, hace dos semanas, se estudió la posibilidad de operarle. El jugador, en un último esfuerzo, lo descartó para estar frente al Bayern. Pero esta nueva recaída, después de un año sufriendo los mismos problemas, apunta definitivamente al quirófano y multiplica los males de un Madrid que ayer volvió a derrumbarse, una situación que se repite con demasiada frecuencia -lleva tres jornadas ligueras sin ganar- y que Jorge Valdano, tras el partido, consideró preocupante, aunque sin exagerar: 'Pensábamos dar un paso largo con una victoria y dimos uno corto. Pero quedan 12 puntos y nuestra ventaja es de seis, con lo que nuestras esperanzas siguen siendo enormes'.

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