San Sebastián dedica un ciclo a Mankiewicz, un guionista clave del cine

'El castillo de Dragonwyck' abre hoy la cita

Para Joseph Leo Mankiewicz, uno de los más grandes guionistas de la historia del cine, escribir era rebelarse contra los imprevistos que cambian el rumbo de una vida. 'Es más fácil escribir para una película. Tiene más posibilidades de salir bien', dijo. Mankiewicz diseñó, entre otras muchas, la historia de los personajes de El castillo de Dragonwyck y Carta a tres esposas, cintas que también dirigió y que abren hoy el ciclo que San Sebastián dedica a su obra.

El cineasta norteamericano dirigió 20 largometrajes y escribió y produjo muchos más. Pero no todos podrán verse en San Sebastián. El ciclo Nosferatu -organizado por el Patronato de Cultura- pasará sólo ocho de los títulos que han situado su trayectoria en la primera página de la historia del cine: Eva al desnudo, considerada su obra maestra; Julio César, La condesa descalza, De repente el último verano, El día de los tramposos y Mujeres en Venecia, además de las dos cintas citadas. La cita es todos los miércoles desde hoy hasta el 19 de diciembre a las 20.15 en el Teatro Principal donostiarra.

Mankiewizc nació en Wilkes-Barre (Pensilvania, EEUU) en 1909. Su padre era profesor de lenguas extranjeras y frecuentaba la vida intelectual y científica de Nueva York, donde residía su familia. Su obsesión por la educación de sus tres hijos resultó a la larga una inversión segura que arrojó sus frutos en la gran pantalla: su primogénito Herman escribió Ciudadano Kane y Joseph Leo, un buen número de títulos imprescindibles de la cinematografía, famosos por la complejidad de sus personajes y sus brillantes diálogos.

Sin embargo, lo suyo no fue una vocación precoz. Quiso estudiar Psiquiatría, pero sus notas se lo impidieron. Viajó a Berlín y trabajó como corresponsal de diversos periódicos. Fue allí donde tuvo su primer contacto con el cine: trabajó para la UFA de Erich Pommer como traductor al inglés de los intertítulos de algunas de sus producciones mudas destinadas al mercado extranjero.

En 1929, le llegó su oportunidad. Gracias a su hermano entró en la Paramount como guionista, y más tarde, a partir de 1933, produjo 19 filmes para la Metro-Goldwyn-Mayer; entre ellos Furia, de Fritz Lang, e Historias de Filadelfia, de George Cukor. En 1946, sientió la necesidad de dirigir. 'Para mí entrar en un plató', dijo en una ocasión, 'es lo que más se aproxima a una experiencia religiosa. Cuanto más consciente era de la importancia de lo que escribía, más ganas tenía de dirigirlo yo mismo'.

Su primera película como realizador fue El castillo de Dragonwyck; después llegaron Carta a tres esposas (1949) y Eva al desnudo (1950). Por ambas obtuvo en años consecutivos los Oscar a la mejor dirección y el del mejor guión en 1949. Comenzó así una carrera que le ha inmortalizado.

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