La jefa de la Inspección propuso el archivo del caso

La jefa del Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial, Victoria Rojo Llorca, elevó el miércoles un informe a la Comisión Disciplinaria del citado organismo en el que proponía el archivo de las diligencias informativas abiertas a los magistrados de la Audiencia Nacional Carlos Cezón, Juan José López Ortega y Carlos Ollero, que liberaron al presunto narco Carlos Ruiz Santamaría, Carlos el Negro, por entender que su actuación no constituía falta disciplinaria de ningún tipo.

Fuentes de la Comisión reconocieron este extremo, si bien precisaron que el informe -que no tiene carácter vincu-lante- había sido elaborado de forma muy rápida y era ambiguo, aunque daba la opción del archivo.

No obstante, según estas fuentes, se dejaban flecos abiertos, que son los que la Comisión analizó ayer, para agotar todas las posibilidades en la vía disciplinaria.

Estas fuentes consideran que hay que facilitar una salida si es posible, y en cualquier caso destacaron la elección de una figura de prestigio, como es Ignacio Sierra, presidente de la Sala Civil del Supremo, y que conoce los límites de la jurisdicción, como una garantía para los expedientados, la justicia y la sociedad.

Fuentes del Consejo consideran que no es bueno que la actuación de los magistrados quede únicamente al albur de lo que pueda ocurrir en la vía penal, con la querella interpuesta por el fiscal en la Sala Segunda del Supremo.

Dictamen del forense

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También se ha conocido el informe que el forense de la Audiencia Nacional José María Álvarez-Leboreiro ha presentado al Consejo del Poder Judicial sobre su actuación al aconsejar a los jueces que liberaron al presunto narcotraficante Carlos el Negro.

El forense destaca que el presidente y ponente de la causa, Carlos Cezón, le pidió unas aclaraciones de forma verbal. 'Me enseñó la copia de un informe, procedente del Centro Penitenciario de Valdemoro, firmado por su médico psiquiatra, relativo a un interno al que yo no había reconocido, cuyo nombre en aquel momento no me decía nada (...) El presidente me preguntó por las características del trastorno bipolar, por su tratamiento, acerca de la gravedad que refleja el informe. Le comenté que se trataba de una alteración psíquica psicótica-depresiva (...) que por lo que el informe describía se trataba de una patología grave y que me parecían adecuadas las medidas que recomendaba el médico psiquiatra de la prisión. También le indique que el psiquiatra de Valdemoro era un profesional de experiencia, al que conocía personalmente'. El forense precisa que la entrevista duró un par de minutos.

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