La UE cierra con Chile un amplio acuerdo comercial y de cooperación

La Unión Europea (UE) y Chile cerraron ayer en Bruselas un acuerdo de asociación, que además, del establecimiento de un diálogo político permanente y de cooperación, supone la liberalización de más del 95% de sus intercambios comerciales industriales y agrícolas, servicios e inversiones en un plazo de menos de 10 años. Se trata del pacto más amplio jamás firmado por los Quince con cualquier otro país y una de las mejores tarjetas de visita que Bruselas presente en la II Cumbre UE-Latinoamérica-Caribe que se celebrará en Madrid los días 17 y 18 de mayo, señalaron ayer fuentes comunitarias.

'Es un magnífico acuerdo, tal vez el mejor de todos, y es una muestra de nuestro compromiso con Latinoamérica', opinó ayer tarde con un punto de euforia y algo de retórica uno de los negociadores del lado comunitario, quien expresó confianza de que lo alcanzado con Chile repercuta positivamente en las laboriosas y arduas negociaciones con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Las negociaciones con Chile comenzaron al mismo tiempo que las de Mercosur, en noviembre de 1999, pero han concluido bastante antes, lo cual es lógico ante la mayor dimensión y competitividad de este bloque y las dificultades que comporta el capítulo agrícola. Además, las de Mercosur están condicionadas, por exigencia de Francia, al éxito de la próxima ronda de la OMC. Chile es miembro asociado de Mercosur.

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El acuerdo será anunciado oficialmente el mes próximo en la Cumbre de Madrid por el jefe del Gobierno español, José María Aznar, y el presidente de Chile, Ricardo Lagos, aunque será rubricado más tarde, probablemente en Sevilla, coincidiendo con el final de la presidencia española. Pero no podrá entrar en vigor hasta no ser antes ratificado por el Parlamento Europeo, los parlamentos nacionales de los Quince y el Congreso chileno.

La UE suscribió en 1999 un acuerdo de estas características con México, aunque en el caso de Chile resulta más amplio. 'Un acuerdo de cuarta generación plus', lo definió ayer el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, al explicar que por primera vez la Unión suscribe con un país tercero un pacto comercial que no sólo supone la gradual eliminación arancelaria para la agricultura y la industria, sino que también liberaliza el flujo de capitales y servicios.

Además comporta un acuerdo sobre indicaciones geográficas de vinos y bebidas alcohólicas y abre el sector pesquero chileno a la inversión europea. Este capítulo ha sido uno de los más laboriosos de cerrar porque los Quince querían tener acceso a los recursos pesqueros dentro de la zona marítima de 200 millas que Chile considera como de soberanía nacional.

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'Al final hemos logrado que se mantenga intacta nuestra soberanía de las 200 millas', dijo ayer muy satisfecha la ministra chilena de Exteriores, Soledad Alvear, que llegó a Bruselas para estar en la última etapa de negociaciones.

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