Aguas de Valencia despedirá hoy a Hernández y a Pontes

El consejo de administración de Aguas de Valencia tiene previsto formalizar en su reunión de hoy los despidos del ex consejero delegado Aurelio Hernández y del director general Francisco Pontes "con causas suficientes", según fuentes de la sociedad. El consejo desposeyó el pasado jueves 28 de noviembre a Hernández de sus poderes como consejero delegado y suspendió cautelarmente a Pontes como director general hasta el próximo viernes, día 13, después de que ambos perdieran la confianza del gobierno de la sociedad.

La suspensión de los dos directivos debían desembocar en despidos. La única incógnita era si éstos eran negociados o no. En aquel momento, Hernández, que continúa como consejero, reclamó a Aguas una indemnización por despido de cuatro millones de euros. Pontes pidió por su marcha otros 3,6 millones de euros.

La sociedad ha rechazado las peticiones de blindaje por desorbitadas y estos días ultimaba con su gabinete de abogados las causas objetivas de tal medida disciplinaria. El consejo de administración justificará hoy los despidos de Aurelio Hernández y Francisco Pontes en base a la gestión de la sociedad. Concretamente, el consejo sacará a relucir que el ex consejero delegado haya multiplicado los resultados de la sociedad hídrica en 2002 mediante ingeniería contable, es decir, que haya aflorado en un sólo ejercicio contable la valoración de la red de suministro de Valencia tras adjudicarse la prestación del servicio por un periodo de 50 años.

12 millones en impuestos

Esta decisión obligará a Aguas de Valencia a desembolsar sólo en este ejercicio unos 12 millones de euros en impuestos. El consejo esgrimirá también, según fuentes societarias, que el ex consejero delegado firmase una serie de contratos con medios de comunicación cuando ya sabía que no contaba con la confianza del órgano de gobierno de la firma. La contabilidad de la compañía está siendo auditada en estos momentos.

Aurelio Hernández, que desembarcó junto a Pontes en la dirección de Aguas con la bendición del PP, se considera ahora víctima de una persecución política auspiciada por el ex presidente de la Generalitat y actual ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana. Todo apunta a que Hernández y Pontes acudirán a los tribunales para probar que sus despidos son improcedentes. Parece que la batalla está garantizada.

Y no es la primera vez que la sociedad hídrica, que explota con el Ayuntamiento de Valencia el servicio de abastecimiento de agua potable de la ciudad, se ve envuelta en una guerra de accionistas detonada desde el exterior. El PP la desató hace cuatro años bajo la excusa de valencianizar el accionariado de la compañía,-entonces con mayoría de capital francés- de cara a la renovación del contrato de suministro (contrato que consiguió la sociedad), y ahora la vuelve a resucitar porque los cargos de confianza que entonces colocó no han satisfecho las expectativas.

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