La llegada del 'Rainbow Warrior' | CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA

La llegada de los militares y la ayuda de las administraciones reflejan aún descoordinación

La operación de desembarco de los militares en las tareas de limpieza de la costa gallega contaminada por el vertido de fuel del Prestige no pudo empezar peor, al menos en cuanto a la imagen ofrecida a las personas a las que iban a ayudar. Ayer, uno de los lanchones del buque Galicia que pretendía desembarcar material en la playa de los Alemanes, en las islas Cíes, embarrancó y tuvo que ser finalmente rescatado por un pequeño pesquero.

Los marineros que recogían el fuel en aguas de aquella cala observaron sorprendidos la maniobra errónea del lanchón de desembarco, y después los intentos frustrados de otra embarcación de la Armada para ayudar a esa embarcación a volver a flote. El patrón del pesquero que tuvo que hacerse cargo del rescate declaró entre indignado e irónico a la Cadena SER que "esto da idea del nivel del Ejército. No tienen ni idea, y se creen que esto es el Mediterráneo. Si llega a pasar con el mar que había ayer [por el domingo], no lo cuentan". Voluntarios que colaboran en las tareas de limpieza en Muxía se quejaron también de que los soldados habían ocupado la mayor parte del polideportivo en el que ellos dormían desde que llegaron.

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El despliegue oficial de efectivos y medios sigue teniendo grietas en la realidad. Mientras la Xunta de Galicia ha ordenado rotular palas y material de limpieza con su anagrama, el presidente de los hosteleros de Cangas, José Bangueses, realizó ayer un llamamiento urgente ante los micrófonos de la Radio Galega para pedir vasos, platos y cubiertos de plástico. Necesitaban enviar comida y bebida caliente, ante el intenso frío reinante -seis grados centígrados, en tierra- a los marineros y voluntarios que trabajaban en la recogida de fuel en las islas Cíes y en otros puntos de la costa.

También pidió cocineros y mecánicos navales para reparar los motores estropeados por la entrada de fuel. Hora y media después, Bangueses llamó de nuevo, en este caso para decir que había recibido ofrecimientos de material de siete distribuidores nacionales, de 80 de Galicia y de cientos de hosteleros.

Tampoco los medios enviados por la Administración civil parecen contemplar la tarea de recogida de fuel en el mar. Ayer, en la cofradía de Malpica, un administrativo mostraba un objeto similar a aros de baloncesto al secretario de la asociación. "Hay unos seis", le comunicó. "Llévalos a una carpintería y que les pongan mangos de una braza... No, tres de un metro y otros tres de metro y medio, y después que las rederas hagan algo", contestó el secretario.

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