ELECCIONES 25M | Las consecuencias de las elecciones

El PSE mantiene su exigencia al PP de gobernar en solitario la Diputación alavesa

La difícil situación de las alcaldías de la Margen Izquierda puede forzar un pacto global

La negociación de acuerdos entre los dos partidos constitucionalistas para el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Álava puede ser más trabajosa y está mucho menos cocinada de lo que PNV y EA han venido asegurando. El PSE exige gobernar en solitario la Diputación, a cambio de facilitar al PP el gobierno municipal, dado que los populares sí han conservado su primera plaza en el consistorio. La difícil situación de las alcaldías del PSE en la Margen Izquierda, que precisarán apoyos del PP para no pasar a manos nacionalistas, entrará en liza en los pactos.

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"No está escrito en ningún sitio que los socialistas alaveses tengamos que apoyar al PP, ya que somos partidos con proyectos totalmente distintos y sólo nos une la coyuntura de que aquí nos disparan". De este modo se expresaba ayer un miembro de la ejecutiva socialista alavesa, cuyo discurso avanza la dureza de su posición a la hora de facilitar al PP los gobiernos del Ayuntamiento de vitoria y la Diputación de Álava sin compensaciones. El PSE no modifica su exigencia, explicitada incluso antes de la campaña: "Al PP le hemos dado un aviso: vamos a por todas y queremos la Diputación", dijo hace ya dos meses el diputado por Álava, Ramón Jáuregui. "Si no, estaremos en la oposición", asegura ahora esa fuente de la ejecutiva.

El PP, por contra, según señaló ayer su portavoz, Leopoldo Barreda, no ve motivos para introducir cambios. "Ninguna institución tiene por qué cambiar de manos" vistos los resultados electorales, afirmó.

Esos resultados, con ser buenos, no han aproximado al PSE en Álava a una posición que justifique de entrada su exigencia. Está además la difícil situación en que han quedado varias de las alcaldías socialistas de la Margen Izquierda, donde la coalición PNV-EA se ha colocado por delante del PSE y éste necesitará del apoyo del PP para conservarlas. Pese a ello, las mismas fuentes de la ejecutiva alavesa resaltan que el PP y su candidato, Ramón Rabanera, "han perdido" las elecciones a las JUntas Generales de Álava en favor del PNV y EA, mientras ponen en valor los 10.000 votos ganados por el PSE. Este partido ha obtenido por primera vez, con la candidatura del nacionalista Emilio Guevara, un juntero en una circunscripción que hasta ahora se repartían el PNV y HB.Con todo, a los socialistas les separan de los populares 12.000 votos (35.000 frente a 47.000) y su condición de tercera fuerza, a la que ellos restan importancia. "Una vez que uno no gana, da lo mismo ser el segundo que el tercero", afirman.

Las fuentes citadas piensan que la difícil situación del alcalde, Alfonso Alonso, para manejar el Ayuntamiento, aunque revalide su cargo como cabeza de la lista más votada, les otorga un margen de negociación que piensan explotar al máximo. "Una cosa es poder ser alcalde y otra aprobar presupuestos y gobernar el Ayuntamiento cuatro años", matizan.

El PSE confía en que su papel de fuerza imprescindible para la gobernabilidad lleve al PP a cederles la Diputación en un gesto de reciprocidad con el apoyo, desde fuera del Gobierno foral, que ellos le han prestado desde 1999 a Ramón Rabanera. De no alcanzarse el acuerdo, advierten, estarán en la oposición y en ningún caso podrá el PP contar con ellos para aprobar presupuestos ni sacar adelante sus proyectos en ninguno de los dos ejecutivos.

A expensas de lo que ayer debatiera en una primera aproximación la ejecutiva nacional del PSE, los socialistas alaveses mantienen el empeño, manifestado por el candidato Javier Rojo durante la campaña, de convertir Álava en la plataforma de entrada en Euskadi para el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero. La ejecutiva vasca tendrá que conciliar los intereses de los alaveses y los vizcaínos de la Margen Izquierda, al tiempo que los del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, él sí legitimado por sus excelentes resultados para reclamar autonomía de actuación.

Por su parte, el nacionalista Álvaro Iturritxa, vencedor en las elecciones forales, anunció ayer que abrirá una ronda de reuniones con los representantes de los demás partidos en busca de apoyos para poder gobernar. Iturritxa toma así la iniciativa que su primera plaza le otorga.

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