TEATRO

Dos caminos de ida

Lluís Pasqual dirige a Amparo Rivelles y a Nuria Espert en 'La brisa de la vida', comedia pesimista que David Hare escribió en 2002 para Judi Dench y Maggie Smith.

He aquí un autor británico que tiene qué contar y sabe cómo contarlo. Por eso ha conseguido tener tres y hasta cuatro obras de texto en cartel en la misma temporada en un Broadway agostado por los musicales, y por eso mismo estrellas de galaxias tan diferentes como Vanessa Redgrave, Anthony Hopkins y Nicole Kidman están encantadas de encarnar sus personajes. De David Hare (1947) se han estrenado en España un par de obras bastante recientes. Amy's View (La opinión de

Amy), primera de ellas, habla de una gran actriz dramática (Amparo Baró) bajo cuyos pies está a punto de abrirse la tierra: la televisión ha barrido a su público de los teatros, los ahorros de su vida se han volatilizado y la persona de confianza que los invertía se ha enriquecido. En Skylight

(Celobert), que se representó este año en el Romea de Barcelona -donde se repondrá en diciembre-, el dueño de una pequeña cadena de restaurantes (José María Pou) intenta recomenzar una historia de amor cerrada en falso años atrás, pero se da de cabeza contra el muro que la vida ha levantado entre él y su antigua y querida empleada. En The Breath of Life (La brisa de la

vida), que se estrena el próximo viernes en el Teatro Palacio Valdés, de Avilés, David Hare se sirve del encuentro entre Frances y Madeleine, ex esposa y ex amante del mismo hombre, para hablar del paso del tiempo, y de por qué las cosas son como son y no como hubiéramos querido.

"Hare, que es amigo de Maggie Smith, escribió el personaje de la amante para ella", explica Lluís Pasqual, director de la versión española. "Un día, el autor le dijo a Judi Dench: ¡Qué lástima!, tengo una obra estupenda para Maggie en la que hay un personaje que te va muy bien a ti, pero te va a parecer corto. 'Pues alárgalo', le respondió la actriz. Y así lo hizo". Pasqual está enamorado de esta comedia pesimista. "Desde que leí Roberto

Zucco, de Koltès, y ya hace muchos años de eso, no había caído en mis manos otro texto contemporáneo que me gustase tanto. Me enamoró. Es muy delicado: contiene toda la escala cromática de los sentimientos, pero ninguno brilla hasta el fin, porque están tamizados por el buen humor de los personajes y por los años transcurridos desde que sucedió aquello de lo que están hablando. Todo es muy liviano, no hay nada que dure, ningún sentimiento que se alargue. Contada, la historia puede parecer una banalidad: dos señoras que han compartido a un hombre durante mucho tiempo se encuentran y hablan; si tuvieran 40 años, La brisa de la vida sería un mal melodrama, pero al ser dos mujeres de cierta edad, se transforma en una comedia amarga sobre el amor y la muerte".

La producción y la versión española es de Nacho Artime, que vio The Breath of Life en Londres, adquirió los derechos a su autor, y ofreció la interpretación a Amparo Rivelles y a Nuria Espert, y a Pasqual la dirección escénica. "Independientemente del excelente reparto, lo que me agarró fue la obra: habla de la literatura, de la creación, de los mundos que nos inventamos

... Está llena de muñecas rusas, una dentro de otra: pero nada en ella es importante ni está escrito con mayúsculas, todo es en tono menor. Eso es lo que la hace grande, igual que un chéjov. Su texto, muy musical, está muy bien dialogado, muy respirado, no se puede cortar por ningún sitio. Pide dos solistas inteligentes, con una afinación constante, como Amparo y Nuria; yo me limito a ponerlas en clave".

En La brisa de la

vida, Hare contrapone dos modos de estar en el mundo y de entenderlo, de amar, de tener éxito, de naufragar. El motor de la acción es la visita que Frances (Espert) hace a Madeleine (Rivelles), a quien apenas conoce, después de que el hombre que compartieron durante veinticinco años haya abandonado el hogar y el país en compañía de una estudiante estadounidense de la edad de sus hijas. ¿Qué pretende Frances con esa visita? Saber qué pasó, explicarse la cara oculta de una parte fundamental de su vida, y, quizá, relativizar su fracaso sentimental. Cuando sube el telón, Frances está llamando a la puerta de su rival, una mujer echada para adelante, autosuficiente, comprometida consigo misma y con causas que cree justas.

La brisa de la vida, de David Hare. Teatro Palacio Valdés, Avilés, 29 de agosto. Teatro Jovellanos, Gijón, 30 y 31. Teatro Circo, Albacete, 4 de septiembre. Teatro Principal, Palencia, 9 y 10. Las Palmas de Gran Canaria, del 18 al 21. Santa Cruz de Tenerife, del 23 al 25. Vigo, 1 y 2 de octubre

Amparo Rivelles (izquierda) y Nuria Espert, durante un ensayo de 'La brisa de la vida'.
Amparo Rivelles (izquierda) y Nuria Espert, durante un ensayo de 'La brisa de la vida'.

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