Una pareja de EE UU rapta a su hijo para evitar la quimioterapia

Los padres alegan, en contra de los médicos, que el niño está curado

El Estado de Utah (EE UU) ha entrado en una batalla legal contra unos padres que quieren evitar a su hijo las sesiones de quimioterapia para tratar un cáncer. En contra de los consejos médicos, los padres aseguran que su hijo está curado y que la quimioterapia sólo servirá para dejarle estéril. El gobernador de Utah ha conseguido que un juez otorgue al Estado la custodia del niño para iniciar inmediatamente el tratamiento, pero la familia ha huido al Estado de Idaho para buscar otras opiniones médicas.

El caso de Parker Jensen, de 12 años, mezcla las convicciones personales de sus padres con la subjetividad que ellos otorgan a los consejos médicos que reciben. Como no podía ser de otra manera en EE UU, el enfrentamiento ha terminado en los tribunales y los medios de comunicación.

Hace cuatro meses, los médicos diagnosticaron a Jensen con un sarcoma de Ewing, un extraño cáncer que afecta a niños y adolescentes. La enfermedad destruye los huesos y tiene un alto nivel de mortalidad. Una biopsia en un tumor debajo de la lengua reveló inmediatamente la presencia de células cancerosas. El tumor fue extirpado. Como complemento a la operación y como única fórmula para prevenir la reaparición del cáncer, los oncólogos decidieron someter a Jensen a 49 semanas de quimioterapia. En ese momento, comenzó la batalla legal.

Dado que las pruebas médicas confirmaron el éxito de la operación para extraer el tumor y la ausencia de nuevos focos cancerosos, los padres mantienen que su hijo está curado. Se niegan a la quimioterapia con un argumento que puede tener quizá raíces religiosas en la ultraconservadora Utah: insisten en que la quimioterapia dejará a su hijo estéril.

Los médicos alertaron a las autoridades sanitarias del Estado sobre la negativa de la familia a someter al hijo a las sesiones de quimioterapia. Los padres entendieron que se enfrentaban a una batalla legal compleja y tomaron una decisión que les permitía enredarla todavía más para ganar tiempo: marcharse del Estado y refugiarse en Idaho. Dado que en ese momento ya había una orden de la Oficina de Protección del Menor para someter al niño a quimioterapia, al cruzar la frontera del Estado los padres cometieron un delito de secuestro de su propio hijo.

Según los médicos, aunque las pruebas no revelan la presencia de células cancerosas, en la mayoría de los casos existen células que no son detectadas en los análisis y que en cualquier momento pueden provocar un rebrote. La quimioterapia lo podría evitar; los médicos creen que el niño tiene un 70% de posibilidades de sobrevivir si se somete al tratamiento y sólo un 20% si sus padres logran evitarlo. El padre asegura que los médicos hablan de "un cáncer invisible, y según esa definición cualquiera puede tenerlo", ha declarado a The Salt Lake Tribune. Los padres intentaron llevar al niño a un centro de Houston especializado en el tratamiento de cáncer sin quimioterapia, pero las autoridades de Utah alertaron a la policía para que detuviera a la familia si se presentaba en el hospital. El Estado pretende hacerse con la custodia del niño para forzar el tratamiento, pero antes tiene que conseguir la extradición desde Idaho.

Daren y Barbara Jensen con su hijo Parker, el pasado domingo.
Daren y Barbara Jensen con su hijo Parker, el pasado domingo.AP

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