Berlusconi logra una tregua entre sus aliados del Gobierno

Gianfranco Fini ha ganado la primera escaramuza de su enésima guerra con Umberto Bossi. El enfrentamiento entre los dos socios de gobierno de Silvio Berlusconi, neofascista con pretensiones centristas el primero, xenófobo e ideológicamente vacuo el segundo, se detuvo ayer en una breve tregua. Fini presentó ante el Parlamento su proyecto de ley para conceder parcialmente el voto a los inmigrantes legales, y Bossi, presionado por Berlusconi, retiró su amenaza de dimisión.

Tras el fragor de los últimos días, en los que Bossi acusó a Fini de traidor y amenazó con romper el pacto de gobierno de la derecha, las posiciones de cada uno quedaron más claras que nunca. Berlusconi se proclamó una vez más líder absoluto e imprescindible de la derecha e hizo saber a los suyos que cualquier crisis implicaría la convocatoria de elecciones anticipadas. Bossi, caudillo de la Liga Norte y ministro de Reformas, exhibió su condición de escudero de Berlusconi. Y Fini, líder de Alianza Nacional (neofascistas) y vicepresidente del Gobierno, mantuvo su fidelidad a Berlusconi, mientras hacía guiños al centro y la izquierda con su proyecto para los inmigrantes y maniobraba con vistas a un futuro posberlusconismo.

El proyecto de ley de Fini se limitaba a plantear la necesidad de conceder el voto en las municipales a los inmigrantes legales con al menos ocho años de residencia. El presidente de Democracia de Izquierda, Massimo d'Alema, afirmó ayer que el proyecto era poca cosa, pero sugirió que los suyos lo apoyarían. Los escaños de la izquierda, sumados a los de la Alianza Nacional de Fini, deberían suponer una cómoda mayoría para aprobar la ley, aunque en Italia las cosas nunca están tan claras.

Por otra parte, Bossi amenazó el martes con presentar miles de enmiendas, con el fin de que el debate se alargara durante años. Tras una conversación con Berlusconi dio marcha atrás, pero sólo para elegir una vía más sutil y más perversa, con la que tentaba a las bases neofascistas. Uno de los suyos, Roberto Calderoli, vicepresidente del Senado, presentó ayer un proyecto de ley para obligar a los inmigrantes a "examinarse" antes de adquirir derechos de ciudadanía.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS