Entrevista:BILL TIERNEY | Intérprete en la base militar estadounidense

"Es muy fácil sabotear en Guantánamo"

Bill Tierney fue durante 17 de sus 44 años oficial de información del Ejército de EE UU, viajó en nueve ocasiones a Irak como inspector de armas de UNSCOM y el año pasado trabajó como intérprete de árabe en la base naval de Guantánamo (Cuba). Considera que la organización de los interrogatorios de los detenidos es un "desastre" y responsabiliza a los altos mandos militares de no tomar las decisiones necesarias al dar por hecho que EE UU, con todo su poderío, va a ganar fácilmente la batalla contra el terrorismo.

Pregunta. ¿Qué opina de los casos de presunto espionaje en Guantánamo?

Respuesta. Era de esperar. Había tanta necesidad de traductores

[cuando se abrió el campo de detenidos en 2002] que dieron security clearence

"Muchos de los interrogadores eran soldados de 19 años que no tenían ni idea"
"Acaban de imponer un límite máximo de 16 horas interrogando a una persona"
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[pases de seguridad con acceso a información privilegiada] sin verificar el pasado, afiliaciones ni creencias.

P. ¿Quiere decir que el proceso de selección que hace el Pentágono es muy deficiente?

R. Por supuesto que lo es. Además, el problema no se reduce sólo a Guantánamo, yo he visto desde hace tiempo al Ejército contratar a yihadistas por no hacer preguntas que se puedan interpretar como políticamente incorrectas.

P. ¿Es fácil entonces para un terrorista sabotear la operación de Guantánamo?

R. Sí, es muy fácil. Y ahora lo estamos viendo

[con los arrestos por presunto espionaje de dos traductores y del capellán musulmán de la base].

P. ¿Cree que ha habido una conspiración terrorista para infiltrar Guantánamo?

R. Sin duda. Creo que lo han estado intentando desde el principio.

P. ¿Tiene alguna sospecha concreta?

R. Sí. Por ejemplo, el capitán iraní que estaba nada menos que a cargo de los intérpretes cuando yo estaba allí. Sospecho que era un yihadista infiltrado que estaba tratando de sabotear la misión.

P. ¿Qué le hizo pensar que era un espía?

R. Varias razones. Para empezar, decía que se había convertido a la religión mormona, pero no actuaba como tal, sino como un musulmán que defendía a los suyos; además, acusaba continuamente a todo el mundo de hacer comentarios contra el islam e impidió a los lingüistas acceder a Internet para buscar documentación que ayudara a los interrogadores a entender las motivaciones de los detenidos. Porque muchos de los interrogadores eran soldados de 19 o 20 años que no tenían ni idea. A mí me prohibió facilitarles una lista de algunos versos del Corán.

P. ¿Lo denunció usted?

R. No lo denuncié porque era un asunto delicado, pero los jefes sabían desde el principio la presión a la que estaban sometidos los traductores musulmanes, porque los detenidos les llaman traidores y les acusan de aceptar dinero de los infieles y de no seguir el Corán.

P. ¿Qué porcentaje de detenidos cree usted que pueden ser terroristas?

R. No puedo hablar de porcentajes exactos, pero sí puedo decir que son la mayoría, y hay unos pocos que parecen gente que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado y los detuvieron.

P. ¿Es cierto que a usted le expulsaron como traductor por decirle dónde estaba Karachi a un interrogador militar que no sabía mucha geografía?

R. Sí, me dijeron que estaba interfiriendo con el interrogatorio, pero yo lo hice pensando que le ayudaba. No sólo no sabía dónde estaba Karachi, tampoco sabía dónde estaba Riad. Pero eso es típico.

P. ¿Tan mal preparados están los interrogadores?

R. La operación era un desastre, muy mal organizada. Hay tres grupos de interrogadores: los más veteranos provienen de la reserva y son buenos; luego hay un grupo intermedio de jóvenes que no tienen experiencia pero sí están capacitados, pero algunos de los soldados de 19 o 20 años están perdidos. Les dan un entrenamiento de una semana y les lanzan a interrogar a terroristas que son muy hábiles.

P. ¿Y la CIA y el FBI?

R. Los interrogatorios los conducen mayoritariamente los militares, aunque la CIA y el FBI están presentes. Ellos sí son muy buenos profesionales. La CIA tiene un papel analítico.

P. ¿Cuánto duran los interrogatorios?

R. Se suele empezar a las 7.30 hasta pasadas las 19.00, pero pueden durar más.

P. ¿A cuántos detenidos interrogan en un día?

R. Depende, tres o cuatro. Acaban de imponer un límite máximo de 16 horas interrogando a una persona. Eso puede ser muy eficaz porque fabrican historias y las cambian para confundir, por eso es muy importante tener la antena puesta en los interrogadores.

P. ¿Por qué ha decidido hablar?

R. Porque no creo que el Gobierno de EE UU tenga voluntad de entender cuán seria es la amenaza, no quieren afrontar el problema de que el Corán instruye a los musulmanes a librar una yihad contra los no creyentes, que es lo que están haciendo los detenidos. También creo que el interés por prosperar en su carrera ha llevado a muchos altos mandos a tomar muchas decisiones necias. Asumen que EE UU va a ganar la guerra contra el terror y entonces no hacen lo necesario para ganarla.

Bill Tierney, ex oficial de información del Ejército de EE UU.
Bill Tierney, ex oficial de información del Ejército de EE UU.AP

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