Entrevista:ROSA TORRES-PARDO | Pianista

"La 'Iberia', de Albéniz, es un doctorado para un pianista español"

Sabe que el de hoy no es un recital más. Hoy se doctora, hoy se mete en el territorio de los grandes si todo sale como espera. Lo dice ella misma, Rosa Torres-Pardo (Madrid, 1960), pianista, que interpreta en el Auditorio Nacional, dentro del ciclo Grandes

intérpretes, de Scherzo, que patrocina EL PAÍS, una de las partituras más difíciles de la literatura pianística mundial: la suite

Iberia, de Isaac Albéniz, completa, con sus cuatro cuadernos de obra endiablada, obligatoria para un intérprete español: "La Iberia es un doctorado para nosotros", asegura.

Será la primera vez que la toca completa en Madrid. Pero lleva dos años sumergida en esa explosión de ritmos, estilos, sutilezas y trampas que creó Albéniz a principios del siglo XX y que supuso el mayor paso de modernización de la música española en la época: "Iberia es la prueba del cosmopolitismo y la modernidad radical de su autor. Cuando la compone, Albéniz ya ha hecho óperas de vocación europea, no españolista, ha compuesto canciones en varios idiomas, quiere trascender los estilos que suelen etiquetar a los españoles porque tiene esa capacidad camaleónica, de esponja que absorbe todas las tendencias".

"Todos tenemos el ejemplo fundamental de Alicia de Larrocha, pero su peso ha sido tan grande que ya resulta estereotipado"

"Es música de nuestro tiempo, la Iberia no está sujeta a esquemas ni corsés de épocas como el clasicismo o el romanticismo, es como contemplar los palacios vieneses o el Guggenheim, no tiene ataduras rígidas, por eso te atrapa tanto", afirma. Lo hace de una forma que contagia el gusto por adentrarse en más riesgos. "Quiero dedicarme más a la música del siglo XX, a autores como Ligeti, Rachmaninov, Prokófiev, que ya he hecho, Stockhausen o Piazzolla. Y eso ha sido por efecto de la Iberia. He descubierto un territorio ideal para el intérprete. Nosotros somos recreadores, pero no debemos renunciar a nuestra libertad, y en esta música se pueden combinar muchas cosas", dice.

Con la Iberia no lo tiene fácil, porque se ha propuesto una ambición seria: "Todos tenemos el ejemplo fundamental de Alicia de Larrocha. Pero su peso ha sido tan grande que ya resulta estereotipado. Yo debo dar una visión distinta, libre de las ideas preconcebidas sobre ella. Mi obligación, si decido hacer una obra tan reconocida, es aportar aire fresco, una mirada nueva y personal", suelta.

La ha rodado por Suramérica -"la entienden de maravilla, la distancia les hace mucho más receptivos a esta música"-, por Europa -"donde más me ha emocionado hacerla es en Cambo-les-Bains, en el País Vasco francés, donde está enterrado Albéniz", recuerda-, la interpretará en varios lugares de España y también piensa montar un espectáculo con Aida Gómez y la música de Iberia: "Será una cosa sencilla, pero intensa y emocionante", anuncia.

Pero esta pieza genial no es la única incursión que Torres-Pardo ha hecho en Albéniz. También grabó este año las canciones inglesas, junto a la mezzosoprano Marina Pardo, en The

caterpillar, un disco en el que sorprendió a muchos y en el que la pianista también canta dándole un aire jazzístico a las piezas. El experimento le ha servido para afrontar mejor la suite para piano: "Para mí, el modelo más perfecto en la música es la voz".

La pianista Rosa Torres-Pardo.
La pianista Rosa Torres-Pardo.LUIS MAGÁN

Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla

Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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