Reportaje:

Golfistas por un día

El castellonense Sergio García patrocina un curso de golf a un grupo de disminuidos físicos y mentales en Castellón

Francis es un disminuido psíquico con un sentido del humor y una gracia incontenibles. Todo se lo toma a chirigota. Ayer compartió bromas y palos nada menos que con el golfista Sergio García, El Niño, el fenómeno castellonense de 23 años. Fue durante un curso impulsado por la Fundación Deporte y Desafío, una entidad creada en 1993 por Jorge Pérez de Leza, un parapléjico que descubrió hace años en Utah (EEUU) que su limitación, y muchas otras, no le impedían practicar deportes como el esquí, el esquí náutico, la equitación o el golf. Entonces se le abrieron un nuevo horizonte y nuevas perspectivas. Tenía retos que afrontar. Cuando regresó a España impulsó la fundación, que ha tenido un éxito indudable: decenas de chavales con alguna disminución física o mental asisten desde hace tiempo a iniciativas como la que tuvo lugar ayer en el campo de golf Mediterráneo, en Castellón, cerca de la casa de Sergio García, quien participa activamente en estos cursos.

"¿Puedo jugar con esto?", preguntó ayer a los monitores Juanma mientras señalaba una muleta que le acompaña de por vida. Juanma fue campeón de Europa de ciclismo adaptado hace unos años. En medio del entusiasmo de sus compañeros, esperaba a que le llegara el turno para probar el estado de su swing. A escasos metros, El Niño enseñaba unos cuantos trucos a Almudena, una veinteañera con una lesión que le obliga a andar con muletas. Sentada en una silla, Almudena ponía todo su empeño en darle a la bola después de colocar sobre el tee. Sus padres miraban la escena atentamente mientras el ilustre maestro le aconsejaba que realizara los movimientos sin prisa, que se concentrara en ejecutar el golpe. A unos metros, la madre de Sergio García, Consuelo, instruía a María, una deficiente mental que no perdía comba de los consejos de su monitora. "Gema", le decía entre carcajadas Francis a una compañera, "este golpe te lo dedico a ti". Cerca de él, Sebastián, parapléjico, recibía una ovación tras haber lanzado la bola a más de 100 metros. "Bueno, hace unos 10 años jugaba, pero peor que ahora".

A Sebastián le refrescó su swing Peter Longo, un americano de Utah capaz de darle a la bola con el canto del palo. Un malabarista del golf. "Como jugador era muy malo, entonces me dediqué a hacer cosas diferentes a los demás", explicó entre risas. Longo entretuvo a la gente con sus trucos y golpes extraños antes de ponerse el mono de faena. Es un monitor preparado para impartir clases a disminuidos físicos y psíquicos. Llegó a España adrede para los cursos que se han realizado en Madrid, Barcelona y Valencia. "Yo también soy un profesor de trucos", le lanzó Sebastián tras darle fatal a una bola.

"El objetivo es que estas iniciativas tengan continuidad, que a la gente le pique el gusanillo. Es inútil quedarse en los cursos de un día. Por eso hay que formar a monitores", cuenta Pérez de Leza.

Sebastián, Francis, Ibana, Elena, José Carlos, Sara, Charo, Olga o Julio tuvieron ayer en Castellón un profesor ilustre, Sergio García. Probaron su swing, rieron, charlaron y disfrutaron de lo lindo. Igual que sus acompañantes. Fueron golfistas por un día. Algunos de ellos es posible que se enganchen. Y siempre recordarán que la primera lección se la dio El Niño.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS