Cinco productores critican el "control ideológico" y "el desconcierto" de la gala de los Goya

Los productores Enrique Cerezo, Eduardo Campoy, Andrés Vicente Gómez, César Benítez y Francisco Ramos emitieron ayer un manifiesto en el que expresan su "absoluto e inequívoco rechazo al terrorismo de ETA", muestran "la solidaridad hacia sus víctimas", y denuncian "el control ideológico" por parte de "plataformas organizadas" de la gala de los premios Goya, celebrada el pasado sábado.

Según los productores, la ceremonia "fue desafortunada", pecó de "falta de contenido", sirvió "de plataforma para reivindicaciones colectivas y actitudes gregarias", estuvo presidida por "un auténtico desconcierto" y "mucha actitud mimética", y perdió "de vista lo más importante, lo que está por encima de cualquier consideración, lo que hay que decir a voz en grito: no a ETA".

"Nadie cuestiona que todos puedan reivindicar libremente lo que consideren oportuno", añade el comunicado, "pero no es deseable que plataformas organizadas se hagan con el control ideológico de esta gran manifestación del cine español. Que cada uno haga uso de su libertad de expresión, pero en un ambiente de tolerancia real".

La pegatina

"Todos los cineastas que tuvieron oportunidad mostraron su rechazo al terrorismo en general, algunos a ETA en particular, y se reclamó unánimemente la libertad de expresión", agrega la nota. "Estas expresiones deberían haber satisfecho a la mayoría de los españoles. Sin embargo, en el exterior del Palacio de Congresos, 200 personas, familiares de víctimas del terrorismo, reclamaban una condena inequívoca y directa a ETA, solicitando la exhibición de una pegatina por ellos distribuida. No todos nos pusimos esa pegatina".

Según los productores, "el dolor de los familiares de víctimas de ETA debería haber pesado más en las manifestaciones de todos. Pudo más, en muchos casos, la defensa de un derecho fundamental, la libertad de expresión, y ése es el malentendido que hay que subsanar".

Los cinco firmantes afirman también que la opinión pública ha sido manipulada con el afán de condenar al cine español en pleno: "El prestigio de nuestro cine no puede venirse abajo por una burda manipulación de la opinión pública: hay manipulación cuando se ofrece la falsa sensación de una industria sin nervio por subvencionada: se eleva la anécdota de actitudes aisladas a la de categoría y se desprecia toda una cinematografía por el rechazo, razonable o no, a una de sus obras [se refieren al largometraje colectivo Hay motivo]".

Algunos productores consideran que la publicación del manifiesto ha sido precipitada y, por ello, no lo han suscrito. Por su parte, Pedro Pérez, presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España (FAPAE, que tampoco lo ha firmado), aseguró ayer a este periódico que se alegra "del no rotundo a ETA y del sí rotundo a la promoción del cine español", aunque no quiso entrar en más valoraciones. Afirmó que le parecía positivo el debate sobre la libertad de expresión.

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