El jefe de gabinete de Aznar recomienda criticar con más dureza al PSOE

Carlos Aragonés, jefe del gabinete del presidente del Gobierno y su principal asesor desde siempre, recomendó ayer a sus compañeros de la dirección del PP "subir el listón de la crítica al PSOE" y "destacar más las insuficiencias que muestra" el primer partido de la oposición. Al final de la reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido, Aragonés -que en escasas ocasiones suele hacer uso de la palabra- defendió que ese "mayor marcaje de las deficiencias" de los socialistas no debe protagonizarlo Mariano Rajoy sino repartirse entre "segundos y terceros niveles del partido". Esos segundos niveles eran, precisamente, los asistentes ayer al CEN para analizar el programa que el PP aprobará este fin de semana.

El análisis de Aragonés, según asistentes a la reunión, es que el perfil institucional de Rajoy es el más adecuado para el principal objetivo estratégico del PP. Ese objetivo tiene tres elementos: intentar convencer a votantes moderados pero "sentimentalmente escorados" hacia el PSOE de que no es cierto que votar socialista sea "intrínsecamente superior"; persuadirles de que Rajoy encarna una moderación tal que haría "indiferente" para ese votante moderado pero sentimentalmente de centro-izquierda optar por el PP o por el PSOE, y añadir a eso la "gestión moderada" de estos ocho años de Gobierno.

Escaso perfil

Ese triple argumento está detrás del escaso perfil de respuesta agresiva al PSOE que lleva la precampaña del PP. La clave ahora, según el análisis que Aragonés trasladó a sus correligionarios, es que las campañas electorales exigen "una buena dosis de dialéctica de choque" entre las opciones que compiten. Incluso un poco de espectáculo: "La gente pide que sudes la camiseta". Y la clave, tal como lo analizó ayer el CEN, es que el PP debe utilizar a fondo su "equipo" para que siempre haya algún dirigente popular "que destaque que el PSOE está desarbolado". El inconveniente reside en la medida de esa crítica.

El argumento del PP es que esa crítica ha de hacerse sin que el ataque al PSOE anime a votantes de izquierda que optarán por la abstención. Gabriel Elorriaga, jefe de campaña, fue el primero en escenificar esa iniciativa. "No existe precedente, no sólo en la democracia española sino en ninguna campaña electoral de ningún país avanzado, en el que un partido que aspira a ser Gobierno presente unas propuestas electorales de las cuales vaya desmarcándose en las semanas sucesivas de manera que al final su programa llegue a ser completamente irreconocible", destacó en rueda de prensa.

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