Sancionada Unión Naval por un accidente seis meses antes del 'Proof Spirit'

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ha confirmado la sanción de 60.101 euros a Unión Naval de Levante por una negligencia grave en materia de riesgos laborales que provocó la muerte de un trabajador. El accidente ocurrió seis meses antes del siniestro que costó la vida a 18 trabajadores atrapados en una explosión en el interior del buque Proof Spirit y cuyo juicio se celebrará en breve. El suceso que da origen a la multa de 60.101 euros ocurrió el 20 de enero de 1997 en las tareas de construcción del barco químico Santa Cruz de Tenerife.

Un operario realizaba tareas sobre una pasarela que no tenía barandilla, situación ante la que el trabajador ni siquiera disponía de cinturón de seguridad ni estaban previstos anclajes que limitaran su movimiento para prever una caída. La inspección de la Consejería de Trabajo constató tras el accidente que "los hechos hasta aquí expuestos ponen de relieve que las condiciones de ejecución de los operarios de referencia de los trabajos descritos implicaban necesariamente un peligro grave e inminente de caída a distinto nivel". Fue la sanción de Trabajo tras el informe y el recurso de la empresa contra la misma lo que llevó el asunto al TSJ.

El tribunal de la sección tercera de la sala de Lo Contencioso-administrativo del TSJ no ha dejado lugar a la duda. Considera que "la superficie de trabajo sobre la que operaban los trabajadores en la pasarela carecía absolutamente de cualquier medio de protección". Añade que "la deuda de seguridad de la empresa con sus trabajadores no se agota en darles los medios normales de protección sino que viene además obligada a la adecuada vigilancia de sus instrucciones, que deben tender no sólo a la finalidad de protección de los trabajadores del riesgo genérico que crea o exige el servicio encomendado, sino además de la prevención de las ordinarias imprudencias profesionales". Y concluye que aunque en la construcción del buque participaban Montaval, SL -cuyo responsable de recursos humanos era Ramón Garzó Tarazona, procesado por el accidente mortal del Proof Spirit- e Inversiones Marítimas, SL, es el dueño de la obra, o sea Unión Naval de Levante, el responsable.

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