Entrevista:Carlos Mena | MÚSICA

"La voz es espejo de tu interior"

El contratenor vasco Carlos Mena (Vitoria, 1971) ha recorrido el mundo actuando con los grupos de música antigua más prestigiosos de Europa, y su filosofía del canto, lejos del divismo y las presiones del mercado, refleja una forma de vivir la música desde la serenidad interior. El conocimiento profundo de las posibilidades físicas, técnicas y expresivas de su voz, manejada con exquisita sensibilidad musical, le permite abarcar un vasto repertorio, desde la música medieval hasta la contemporánea. En su último disco, que abre su relación con el sello Harmonia Mundi, ofrece junto al laudista sevillano Juan Carlos Rivera una fascinante aproximación a las piezas polifónicas de Tomas Luis de Victoria adaptadas para voz y laúd. "La voz es un espejo de tu interior, te brinda la oportunidad de conocerte a ti mismo, a nivel físico, psíquico y emocional. De hecho, se canta como se es", afirma Mena.

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El éxito cosechado en el pasado Festival de Pascua de Salzburgo con Radamisto, de Haendel, o su reciente trabajo en L'Orfeo, de Monteverdi, con René Jacobs en la Staatsoper de Berlín, han aumentado la proyección internacional de Carlos Mena. Los éxitos, sin embargo, no se le han subido a la cabeza, al contrario, sigue viviendo su carrera sin prisas. "Nunca me he fijado metas en mi carrera. Me gusta vivir intensamente cada actuación, pero no estoy dispuesto a sacrificar mi vida personal por conseguir la fama. No pienso ser esclavo del éxito", afirma.

La naturalidad en el canto de Mena es una virtud fruto del estudio y la práctica. Cantar de contratenor, además, exige un adiestramiento especial. Mena se formó en la más prestigiosa escuela de música antigua, la Schola Cantorum de Basilea, y tuvo como maestros a Richard Levitt y René Jacobs. "Con Jacobs he aprendido más sobre repertorio e interpretación que con cualquier otro maestro. Tuve la suerte de que él, como yo, es contratenor de voz de pecho de tenor, y sabe ayudar a resolver cualquier problema: lo que le pide a un cantante sabe hacerlo él mismo. Esa mezcla de sabiduría y práctica vocal ha sido fundamental en mi formación".

Otro de los grandes músicos con los que ha trabajado asiduamente es Jordi Savall, con el que ha recorrido el mundo colaborando en las formaciones que dirige el violagambista y director catalán. "Savall me ha aportado una gran experiencia. Transmite una gran tranquilidad a la música y te enseña a mantener la calma en situaciones interpretativas muy difíciles".

Las ideas de Levitt sobre la personalidad vocal de los contratenores también resultaron decisivas en su formación. "Lewitt fue mi maestro de técnica y el primer año sólo me dejó cantar con mi voz de tenor. Lo hace con todos sus alumnos porque el primer objetivo para cualquier cantante es conocer su voz en toda su extensión, de las notas más graves a las más agudas. Los contratenores tenemos que aprender a utilizar por igual la voz de pecho, el falsete y la voz mixta, y tener capacidad para igualar los registros".

Mena subraya el interesante punto de vista que Levitt transmite a sus alumnos en Basilea. "Suele decir que cuando más femenina suena una voz de contratenor, más falsa es. El tipo de emisión tiene que sonar masculina, buscando el mayor número de resonancias posibles, sin limitarse al falsete. Hay que trabajar a partir de la voz de pecho que uno tiene, sea tenor o barítono, y después estudiar a fondo la técnica del falsete. E insiste en que estilo y técnica se unen en un mismo punto, son inseparables".

Al hablar con un contratenor, es inevitable referirse a los legendarios castratos. Mena ha cantado varios papeles que Haendel arregló especialmente para las virtudes canoras de Senesino. "Cantamos parte del repertorio que hicieron los castratos, pero existe mucha confusión sobre su tipología vocal. El estudio de las partituras que cantaban, y de los tratados de su época, nos permiten tener una idea vocal de lo que la voz de un castrato daba de sí. La base de su formación, tras duros años de estudio, eran el control del fiato, la tesitura y el arte de la ornamentación. Con sus características físicas y su adiestramiento barrieron del mapa a las otras voces como reyes de la ópera".

En otoño volverá a cantar

Radamisto en dos míticas salas, el Concertgebouw de Amsterdam y el Musikverein vienés, donde antes, el 30 de marzo, cantará La Pasión según San Mateo, de Bach, con la Wiener Akademie y el director Martin Haselböck. "Me encanta actuar en esas famosas salas, pero no lo considero una meta, porque después la carrera sigue su camino. La música es mi pasión y lo que me mueve es el afán de vivir mi voz y explorar todas sus posibilidades. Si te alejas de tu esencia vocal, si cedes a las presiones y fuerzas tus medios para impresionar más al público, acabas destruyendo la voz".

Con una media de 70 actuaciones por año, Mena planifica sin prisas una carrera que controla personalmente, sin depender de un agente artístico. En los próximos tres meses actuará con la Orquesta Barroca de Sevilla y Eduardo López Banzo, con los grupos de Rinaldo Alessandrini y Chiara Banchini. Y prepara una nueva ópera para el Festival de Pascua de Salzburgo, Mitridate, de Mozart, y el papel de Oberon, de El sueño de una noche de verano, de Britten, que interpretará en el Teatro Real de Madrid en la temporada 2005-2006.

Aunque para muchos melómanos resulta aún chocante escuchar a un contratenor cantando lied romántico, Mena ha decidido probar fortuna en este repertorio acompañado por su mujer, la pianista Susana García Salazar. Tras debutar en Nantes con un programa integrado por los Liederkreiss, de Schumann, y los Tres Sonetos de Petrarca, de Liszt, repetirán la experiencia en la edición de Las Folles Journées en Bilbao (12-14 de marzo) y Lisboa (23-25 de abril).

El contratenor Carlos Mena (Vitoria, 1971).
El contratenor Carlos Mena (Vitoria, 1971).CONSUELO BAUTISTA

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