Nueve desguaces se han adaptado ya a la nueva normativa que obliga al reciclaje integral de los vehículos

El Gobierno ha homologado ya nueve desguaces tras la entrada en vigor de la nueva ley de reciclaje de vehículos, que obliga a la renovación completa de estos negocios. La normativa tiene también importantes consecuencias para los automovilistas, que para dar de baja a los vehículos tienen que disponer de un certificado de destrucción expedido por los desguaces.

La ley es una trasposición de una directiva de la Unión Europea, vigente en varios países comunitarios desde años atrás, pero que en España no entró en vigor hasta el pasado 1 de enero. Supone que los desguaces deben reciclar el 85% de las piezas y descontaminar el vehículo con la retirada de diferentes materiales tóxicos: aceites, líquidos de transmisión y de frenos, baterías, filtros o anticongelantes. Así, desaparecerá la tradicional estampa de los coches apilados en estos negocios.

El Gobierno ha asegurado que tiene registrados cerca de 85 desguaces, aunque fuentes del sector apuntan a la existencia de un centenar. El Departamento de Medio Ambiente informó ayer de que nueve centros ya están homologados: cuatro en Guipúzcoa (Autos Vidaurreta, en Hondarribia; Juan Luis Aspiazu, en Idiazabal; Desguaces Barraca, en Irún, y Desguaces Osinalde, en Ormaiztegi), tres en Vizcaya (Car Recycling en Sestao; Desguaces Asua, en Erandio, y Desguaces Pilastra, en Durango) y los dos restantes en Álava (Bergara Auto y Desguaces Ortiz, ambos en Vitoria).

Otras 11 instalaciones contarán con la documentación en regla "en una o dos semanas", según Medio Ambiente, y 24 más se encuentran en tramitación. De esta manera, si no se incorporan más negocios, la adaptación a la nueva ley supondría la desaparición de más de la mitad de los desguaces actuales.

La reconversión de las instalaciones, en el caso de una empresa media, ronda los 300.000 euros, sin contar el pabellón y los terrenos, según fuentes del sector. En Euskadi se dan de baja cerca de 50.000 vehículos al año, que generan alrededor de 40.000 toneladas de residuos, la mayor parte metálicos.

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