MSF considera que la ayuda oficial española "no es humanitaria"

Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció ayer que el Gobierno desvirtúa la ayuda humanitaria al someterla a intereses políticos. "La ayuda oficial española no es humanitaria", dijo Rafael Vila-Sanjuán, director general de MSF-España, al presentar la Memoria Internacional 2002-2003 de la organización.

"Las prioridades del Gobierno en materia humanitaria se apartan de los lugares que sufren las auténticas crisis, y sin embargo la ayuda oficial utiliza el término humanitaria para justificar intervenciones políticas y militares como la de Irak. Pero la sociedad ata cabos, y cada vez apoya más a las organizaciones que realizan verdadera acción humanitaria". MSF-España cuenta con casi 230.000 socios, que aportan un 10% de los 365 millones de euros de presupuesto mundial. El 85% de los fondos españoles son privados, y el 15% proviene de instituciones.

España, afirmó Vila-San Juan, inscribe su ayuda en la línea marcada por el secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, cuando definió la acción humanitaria como parte de la "estrategia militar". Para MSF, España y la comunidad internacional deberían reorientar su ayuda a romper "la negligencia que hoy permite dejar de suministrar a las poblaciones afectadas medicamentos contra pandemias como sida, malaria o tuberculosis, y al tiempo no impedir las guerras ni siquiera aportar protección a las víctimas desplazadas o refugiadas".

MSF aboga por mantener la independencia, "pese a que cada vez nuestros equipos sufren más falta de seguridad sobre el terreno y corremos peligro de convertirnos en objetivo de los contendientes".

La ONG denuncia que hay "un intento de secuestrar la idea misma de ayuda humanitaria y someterla a imperativos políticos. Nuestra labor no es política, pero cada vez nos vemos obligados a identificar más a los responsables de las crisis que acosan a las poblaciones".

Como ejemplo de crisis interesadamente olvidadas, tanto en lo político como en lo sanitario, Vila-Sanjuán citó la República Democrática del Congo, el descontrol del sur de Afganistán y la sangría del Cáucaso (el jefe de misión de MSF lleva secuestrado allí 18 meses).

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