Ferdinando Scianna presenta su lectura del mundo en 58 fotografías

La muestra 'Biografía del instante' recoge fotografías tomadas a lo largo de casi 40 años

Los libros de fotografía son para el fotógrafo y escritor Ferdinando Scianna (Ba-gheria, Sicilia, 1943) el lugar donde deben acabar sus imágenes, unas imágenes que suponen "una lectura del mundo complejo y contradictorio" en que vivimos, sostiene su autor. A través de 58 instantáneas en blanco y negro tomadas entre 1962 y 1998, la exposición Bibliografía del instante muestra desde ayer en el Centro Cultural Okendo de San Sebastián un resumen del itinerario del creador, una antología de sus fotografías, todas ellas capturadas en los libros publicados a lo largo de su vida.

Fotógrafo de la agencia Magnum, en la que entró a trabajar en 1982 de la mano de su colega Henri Cartier-Bresson, Ferdinando Scianna entiende la fotografía como una disciplina unida a la literatura. Bibliografía del instante es pues una exposición apoyada en citas literarias, recopiladas de sus libros, que invita al visitante a convertirse en lector de imágenes y textos y así adentrarse en el trabajo del autor y descubrir su mirada "tranquila, sincera, curiosa y muy diversa", según la definió ayer la comisaria de la muestra, Carolina Martínez.

El recorrido por las imágenes supone un viaje de cuatro décadas a través de propuestas muy diversas, desde el reportaje clásico hasta los trabajos relacionados con el mundo de la moda, pasando por los retratos de personajes que han formado parte de su vida, como los escritores Jorge Luis Borges, Manuel Vázquez Montalbán, Ignacio Battita o Leonardo Sciascia, quien se convirtió en su "padrino intelectual".

Fiestas de Sicilia

Fue precisamente con su compatriota Sciascia con quien Scianna publicó su primer libro de fotografías: Fiestas religiosas en Sicilia, que obtuvo en 1965 el Premio Nadar. Esas imágenes tomadas a las gentes de su isla natal durante las celebraciones tradicionales sirven para dar los primeros pasos por Bibliografía del instante. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 22 de mayo, ha sido organizada como actividad complementaria de la primera Feria Internacional de Fotografía Contemporánea y Vídeo, promovida por la Fundación Ordóñez-Falcón.

La exposición traslada al espectador-lector a realidades y situaciones diversas captadas por Scianna en distintos puntos del mundo, como los guerrilleros de Beirut a mediados de los setenta, los campos de refugiados de Etiopía en los ochenta y la caída del comunismo en Hungría a principios de los años noventa.

Pero también hay espacio para los reportajes de moda, para inmortalizar la belleza de jóvenes modelos como Marpessa o Violeta Sánchez y para reflejar la alegría de una niña, hija del propio fotógrafo, cuando recibe un vestido como regalo de su padre. Queda un hueco para lo que se podría considerar el álbum privado del autor, una selección de fotografías de vecinos de Bagheria que se detiene en la historia del pueblo natal de Scianna, pero, a la vez, en su propia historia.

Como comentó ayer el fotógrafo siciliano, "para comprender esta época actual hay que mirar a Atocha e Irak, pero también a las fotos de moda de las revistas, porque vivimos un mundo contradictorio".

Scianna ha optado para su mirada por el blanco y negro porque considera que es su lengua, pese a que hable "bastante bien" el color. Cree también que "la vida tiene demasiados matices para sentirse responsable de una imagen buena". Por eso, no dudó en afirmar que su artesanía consiste en "tener suerte" y que el 99% de sus fotografías son "malísimas".

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