Los más atendidos por Cáritas

Sin trabajo estable ni apenas ingresos, sin permiso legal, sin vivienda. Una situación en la que no es posible la integración como ciudadanos y el futuro se presenta muy poco halagüeño. Así retrató Núria Gispert, presidenta de Cáritas Barcelona, el problema de los inmigrantes atendidos por esta organización, definida por la propia Gispert como "el brazo sociocaritativo de la Iglesia".

Durante el año 2003, el 73% de las personas atendidas por Cáritas eran inmigrantes y de éstos sólo el 6% tenía su situación legal regularizada. Ésta es una de las conclusiones de la memoria anual de esta organización, presentada ayer. Gispert recordó que Cáritas, que en la diócesis de Barcelona tiene diversos puntos de acogida, trabaja con una red de 400 parroquias y tiene varias fundaciones, por lo que en realidad atendió a casi 100.000 personas en 2003. De ellas, 20.866 acudieron directamente a las oficinas de Cáritas, más de 25.000 a un centenar de parroquias y 10.390 a las fundaciones que ofrecen ayuda económica y asistencia social.

Los datos muestran que la precariedad de la situación de los inmigrantes va en aumento. Y es que en los últimos cuatro años la cifra de personas de origen extranjero ha aumentado el 30%, pasando del 53% en 2000 al 73% en 2003. Respecto a su procedencia, el 45% es de América del Sur, el 18% proviene del Magreb, el 3% del África subsahariana y el mismo porcentaje de países europeos. Ante este sombrío panorama, Salvador Obiols, director adjunto de Cáritas Barcelona, advirtió de que "para evitar que los inmigrantes sean los nuevos esclavos del siglo XXI hay que garantizar a estas personas un contrato laboral y un permiso de residencia temporal que al cabo de tres años pueda llegar a ser definitivo".

En opinión de Obiols, "es necesario que la Generalitat tenga las competencias sobre inmigración para convertir en verdaderos ciudadanos a estas personas, con derechos y deberes".

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