Un comité técnico establecerá en dos meses la viabilidad del trasvase Júcar-Vinalopó

El informe atenderá a los caudales ecológicos del río y L'Albufera y al coste del agua

El trasvase entre Júcar y el Vinalopó queda pendiente del informe de seis técnicos, constituida ayer Valencia en una reunión de trabajo mantenida en la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que establecerá la posibilidad real de ceder agua sin alterar el caudal ecológico del Júcar y de L'Albufera de Valencia, de acuerdo con las recomendaciones de la Unión Europea. La comisión, que se ha fijado un plazo de dos meses para presentar sus conclusiones, también tendrá en consideración el coste del agua trasvasada si efectivamente hay recursos disponibles.

Una larga reunión trabajo congregó en la sede de la confederación a representantes de los regantes del Júcar, agrupados en la Unión Sindical de Usuarios del Júcar (USUJ), del Vinalopó y de la zona oriental de La Mancha con técnicos del Ministerio de Medio Ambiente, de la propia confederación y de la empresa pública constituida en octubre de 1998 para acometer las obras del trasvase. También participaron un catedrático y representantes de la Fundación Nueva Cultura del Agua y de Xúquer Viu.

La reunión giró en torno a la necesidad de establecer la "disponibilidad" real de agua en el cauce del Júcar que garantice la viabilidad de las obras. No hubo ningún comentario oficial sobre el contenido de la "sesión de trabajo", según un portavoz de la confederación. Pero los técnicos de Medio Ambiente, "sin ninguna posición preconcebida", según dos de los asistentes al encuentro, quisieron conocer de primera mano las posiciones de todos los presentes sobre el proyecto.

Los regantes del Júcar hicieron valer sus derechos históricos sobre las aguas del río y reiteraron que admitirían la cesión de parte del caudal siempre que se garanticen las condiciones impuestas por la Unión Europea en torno a los mínimos exigidos en el tramo final del río y el lago de L'Albufera.

Los regantes de la zona oriental de La Mancha, que también disfrutan de derechos históricos sobre las aguas del Júcar, expresaron una posición similar.

Los regantes del Vinalopó invocaron los acuerdos alcanzados en la Mesa del Agua que precedieron a la aprobación del Plan Hidrológico Nacional, que incluía entre sus previsiones el trasvase de aguas desde el Júcar, y plantearon la posibilidad de recibir el caudal sobrante del río.

El representante de la Fundación Nueva Cultura del Agua celebró el contenido de un debate que, a su juicio, debía haberse resuelto antes de plantear el proyecto.

El portavoz de Xúquer Viu insistió en la necesidad de considerar la evolución del cambio climático al analizar la disponibilidad de agua ante la posibilidad de que el cauce del Júcar pierda caudal en los próximos años.

Los técnicos de Medio Ambiente, según dos asistentes al encuentro, sugirieron posibilidades alternativas al trasvase para paliar las carencias de agua en las comarcas del Vinalopó, pero evitaron fijar una posición definitiva.

La última palabra sobre el futuro del trasvase la tiene la comisión que incluye a un representante de Medio Ambiente, otro de la confederación, un tercero de Aguas del Júcar, otro de USUJ, uno de los regantes del Vinalopó y, por último, un representante de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

La comisión pretende establecer la viabilidad del trasvase de acuerdo con las recomendaciones del grupo de eurodiputados que expresaron su oposición al proyecto en un duro informe sometido al Parlamento Europeo a finales del pasado mes de junio.

La constitución de la comisión técnica que establecerá la viabilidad del trasvase entre el Júcar y el Vinalopó coincide con las declaraciones de Juan Antonio Mata, secretario general de CC OO en Castilla-La Mancha, quien abogó ayer por poner límites en tiempo y cantidad al trasvase entre el Tajo y el Segura. Mata concedió que "no se puede cerrar el trasvase mañana", pero apuntó que carece de sentido que "Murcia reclame más y más agua y Castilla-La Mancha vea como se va ese agua mientras los pueblos que hay en la cabecera del Tajo tienen que abastecerse con cisternas". "Castilla-La Mancha ha sido históricamente solidaria y ahora también debe beneficiarse de ese agua", dijo Mata.

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