Reportaje:Atenas 2004 | PIRAGÜISMO: DOS MEJOR QUE UNA

Plata de ida y vuelta

Un taxista devuelve a un remero holandés el premio que había perdido en su coche

Ésta es la historia de una medalla, de una plata buscada, de un metal que Diederik Simon ganó, perdió y ayer, con gran alivio, recuperó. No hay en la historia del remero holandés un nuevo caso de dopaje ni una decisión salomónica; simplemente, hay un despiste humano.

Simon, que el pasado domingo ganó en el campo de regatas la medalla de plata junto a sus siete compañeros del equipo holandés, el lunes, de la forma más tonta, la perdió. Por la noche acudió a un programa en directo de la televisión de su país y después fue a celebrar el éxito con sus compañeros a la casa que Holanda ha montado en el Zappeion, en el centro de Atenas. Regresó a la Villa Olímpica en taxi y entonces fue cuando se dio cuenta de que le faltaba su medalla.

Simon denunció la pérdida a la policía. El comité olímpico holandés dio cuenta a la organización de Atenas 2004 y todo un dispositivo comenzó a funcionar en busca del preciado metal. El presidente de la Asociación de Taxis de Atenas hizo un barrido entre los 5.000 taxistas que aquella noche estaban de guardia y... la medalla apareció. La encontró Ioannis Zavos, perdida bajo uno de los asientos de su coche, y, en una acción honrosa, la devolvió.

El veterano Simon, de 34 años, pudo añadir ayer la nueva medalla a su colección -oro en Atlanta 96 y plata en Sidney 2000-, pero no evitar el trago. Se siente tan avergonzado que ni siquiera había comentado el incidente con su propio entrenador.

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