MÉXICO | LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA | La política exterior

La prioridad al sur del río Grande es la situación de los inmigrantes

El mexicano de 22 años Héctor Hernández Figueroa es un soldado al servicio del imperio. Bajo la presidencia de George W. Bush alcanzó la aventura de su vida: combatir en su día en la Conchinchina o ahora en Irak. "Soñaba con entrar a la unidad en la que estoy ahorita", declaró al diario El Universal. ¿Es como en las películas? "Mejor".

La hazaña de la mayoría es otra: combatir el paro y las penurias en México con los 15.000 millones de dólares anuales enviados por los 22 millones de compatriotas en EE UU. Casi les da igual que gane Bush o Kerry porque no creen en los políticos. No obstante, México prefiere a Kerry porque ha abierto, tímidamente, la posibilidad de revisar acuerdos, según los analistas y los sondeos.

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Las elecciones norteamericanas no entusiasman al sur del río Grande, puesto que las reformas migratorias profundas, la progresiva legalización de los más de cinco millones de mexicanos indocumentados en EE UU es el tema que importa y su solución es improbable a corto plazo. Días después de asumir el cargo, en 2000, el presidente mexicano, Vicente Fox, lo incluyó en la agenda bilateral con Estados Unidos, entonces receptivo.

Pero apenas hubo avances. El 11-S, el rechazo a la invasión de Irak, el cambio de prioridades en la agenda estadounidense y la complejidad de la reforma migratoria la arrumbaron en el olvido. Según el ex embajador de México ante la ONU, Adolfo Aguilar Zínser, EE UU menosprecia el significado de la relación con México porque no cree que ése "sea ahora el interés de Bush o Kerry, a menos que haya una desgracia en México".

Víctimas del 11-S

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La última hecatombe ocurrió en las Navidades de 1994, cuando México entró en bancarrota y Washington acudió en su auxilio con préstamos masivos temiendo, entre otros efectos, una desbandada hacia el norte por una frontera común de 3.200 kilómetros. "El error de la diplomacia mexicana es creer que se puede establecer una amistad. Somos vecinos. No es pertinente ni saludable generar expectativas de las relaciones con Washington", comentó el analista Miguel Ángel Granados Chapa en la CNN. "Hemos sido víctimas del 11-S. Se dice que hubiera concluido en un acuerdo migratorio [si no hubiera habido atentado], pero lo que había era sólo un idilio [entre el conservador y ranchero Fox y el conservador y ranchero Bush]".

El demócrata prometió un proyecto de ley sobre inmigración durante los primeros 100 días de mandato, aunque sin grandes concreciones. Los dos candidatos elevan a México a la categoría de "prioridad" cuando hablan ante audiencias de origen mexicano, pero la cantinela esconde la prioridad número uno: la seguridad de una frontera porosa y controlada por coyotes susceptibles de vender sus servicios al inmigrante irregular o al portador de kilos de Goma 2.

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