Ocho 'marines' mueren en un atentado suicida al oeste de Bagdad

Un ataque con coche bomba contra la cadena de televisión Al Arabiya causa siete muertos

El Ejército estadounidense vivió ayer su día más sangriento de los últimos seis meses en Irak con la muerte de ocho marines y heridas a otros nueve en un atentado al oeste de Bagdad, según informó un portavoz militar. El convoy norteamericano fue atacado por un suicida con coche bomba cerca de Abu Ghraib. En la capital, al menos siete personas murieron en otro atentado con coche bomba delante de las oficinas de la cadena de televisión Al Arabiya.

La primera explosión se produjo cerca de la cárcel de Abu Ghraib -famosa por el escándalo de las torturas a presos iraquíes-, según informó el capitán Bradley Gordon. Los marines, explicó el capitán en un comunicado, participaban en un "operación de seguridad" en la provincia de Al Anbar cuando fueron atacados. El Ejército norteamericano ha multiplicado en los últimos días sus intervenciones en esta región, donde se encuentran los feudos rebeldes de Ramadi y Faluya.

El comunicado oficial no dio más detalles del atentado, limitándose a señalar que la información "podría ayudar a los enemigos". Se trata del atentado más sangriento sufrido por el Ejército estadounidense desde abril, cuando 12 marines perdieron la vida en una emboscada cerca de Ramadi.

El ataque de Abu Ghraib se produjo mientras la Primera Fuerza Expedicionaria de Marines, a cargo de la seguridad en el oeste de Irak, última sus preparativos para el asalto final a Faluya, considerada el centro de la insurgencia suní. Las fuerzas aéreas norteamericanas prosiguieron ayer su campaña de bombardeos.

En la ciudad asediada, un consejo tribal y religioso se reunió ayer a la espera de una delegación de la Asamblea Nacional interina, encargada de negociar una salida pacífica y evitar el asalto de EE UU. Altos mandos norteamericanos han asegurado que otro asalto se preparaba en Ramadi, la capital de la región, donde los insurgentes se han hecho fuerte en las últimas semanas. Con esta operación los militares pretenden controlar la frontera con Siria, que ven como un paso de entrada a Irak de los combatientes extranjeros.

En Bagdad, 7 personas murieron y otras 16 resultaron heridas en la explosión de un coche bomba delante de las oficinas de la cadena de televisión árabe Al Arabiya. El atentado se produjo a media tarde y causó importantes daños en la sala de técnicos y entre los administrativos, según un periodista de la cadena. Las oficinas de Al Arabiya se encuentran en el barrio de Mansur, rodeado de residencias de altos cargos del Gobierno. En las últimas semanas, sin embargo, este barrio se ha vuelto cada vez más peligroso. El mes pasado, otro coche bomba estalló en la zona y dos estadounidenses y un británico fueron secuestrados en su casa antes de ser decapitados.

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Por otro lado, se supo ayer que el cadáver hallado el viernes al norte de Bagdad no es el del japonés secuestrado en Irak, según concluyó el Gobierno de Tokio después de que el médico de la embajada nipona en Kuwait, adonde fue trasladado el cuerpo, indicara que sus rasgos y estructura física no coinciden con los del joven Shosei Koda, al contrario de lo que había anunciado el Ejército estadounidense en un primer momento, según informa Mónica Chapuli desde Tokio.No obstante, fue hallado ayer en Bagdad el cadáver decapitado de otro asiático, aunque a primera hora de la madrugada de hoy no se había confirmado su identidad. Y en un vídeo difundido por Al Yazira aparece Teresa Borcz Jalifa, una rehén de doble nacionalidad polaco-iraquí, ante sus secuestradores, un grupo autodenominado Brigadas Fundamentalistas de Abu Bakr al Siddiq, que exige la retirada de las tropas polacas.

Jóvenes iraquíes celebran el ataque contra un camión ayer en una carretera en Mosul.
Jóvenes iraquíes celebran el ataque contra un camión ayer en una carretera en Mosul.REUTERS

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