La oficina de atención ciudadana resolvió 9.000 quejas en año y medio

130 policías municipales atienden todo tipo de problemas

Las oficinas de atención al ciudadano (OAC) de la Policía Municipal se han convertido en auténticas ventanillas para solucionar los problemas de los madrileños. Así lo ponen de manifiesto las cifras de su primer año y medio de funcionamiento, en el que los 130 agentes destinados a este servicio han resuelto 9.043 expedientes. Consumo de alcohol en la calle (botellón), ruidos y locales que funcionan sin licencia son los principales motivos de queja detectados. El número de casos aumenta cada mes, debido al boca a boca entre los vecinos que utilizan este servicio municipal.

Las OAC comenzaron a funcionar en febrero del año pasado en las 21 unidades de distrito con que cuenta la Policía Municipal. Después, con la llegada del concejal de Seguridad, Pedro Calvo Poch, se apostó también por sacar unidades móviles a la calle y distribuirlas por los lugares de mayor conflictividad. Ahora mismo funcionan 12 y en breve se sumarán otras nueve. Los vecinos que sufran algún tipo de problema pueden dirigirse a la Policía Municipal en horario de mañana y tarde.

La forma de actuar es siempre la misma. El agente abre un expediente y se compromete a dar una solución en un mes como máximo. Y las cifras están creciendo. De febrero a diciembre de 2003, los agentes resolvieron 3.212 expedientes, de los cuales el 49% (unos 1.575) se solucionó en una semana. De enero a agosto de este año, ya son 5.831 los casos con buen fin, de los que el 60% (unos 3.500) fue concluido en la primera semana.

Una vez que los ciudadanos plantean las denuncias, los agentes pueden actuar de dos formas. En algunas ocasiones, les remiten a los servicios municipales que sean competentes del caso y en otras son ellos mismos los que resuelven la incidencia. "Nos solemos encontrar con asuntos que son de carácter administrativo, como mala iluminación en una zona o señalización deficiente. Otras veces son problemas de seguridad ciudadana, en los que siempre se analiza la información y se buscan las soluciones más adecuadas", señala la oficial responsable de las OAC, Rosa María García.

Alcohol en la calle

Los agentes, tras recibir la queja, van al lugar donde ésta se origina y ven qué soluciones pueden aplicarse. Muchas veces consisten en acudir con más agentes y actuar.

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Un ejemplo son los problemas de consumo de alcohol en la calle (botellón). Los policías ven a qué horas suelen estar los bebedores y empiezan a sancionarlos hasta que ese punto queda limpio. Por ejemplo, los vecinos se han quejado en el distrito de Centro de calles como San Vicente Ferrer o las plazas del Dos de Mayo y de Vázquez de Mella. Las protestas en esta última han crecido sobre todo en verano por la presión en otras zonas del distrito, según comentan agentes destinados a la OAC.

Las denuncias de los afectados ha permitido también detectar hasta locales que funcionan sin licencia. Es el caso de un bar de copas que funcionaba en la calle del Molino de Viento número 4 (Centro) y cuyo ruido ocasionaba muchas molestias a los vecinos. En ese caso, los policías instructores del expediente acudieron al local y comprobaron que carecía de licencia para ejercer la actividad de bar especial (nocturno). Los policías solicitaron a la junta municipal del distrito el cierre de la actividad. Fue atendida de forma rápida y la clausura fue inmediata.

Según Rosa María García, cada mes de este año se han acercado a las oficinas una media de 315 personas, frente a las 185 del año pasado. "También mantenemos contactos permanentes con las asociaciones vecinales, porque son las que tienen mayor información sobre los problemas, puntos negros y focos de inseguridad que hay en una zona", explica la oficial responsable de las oficinas, quien añade que el teléfono 092 también se ha visto descargado de trabajo: "La gente prefiere un trato más personalizado y que se les escuche. Además, día a día estamos demostrando que resolvemos los problemas más rápido", añade.

Incidencias de circulación

Los temas no son sólo de inseguridad ciudadana. También tratan incidencias de circulación como la queja de un vecino de la calle de Fuencarral. Se lamentaba de que la parada del autobús, a la altura del número 41, estaba siempre llena de motos, lo que le impedía acceder a los autobuses. Los agentes acudieron al lugar y denunciaron a las motocicletas durante varios días, pero no consiguieron solucionar el problema. Al final, los policías propusieron colocar una marquesina y fue aprobado por los responsables municipales. Ese anciano ya no tiene problemas para subir al transporte público. "En estos casos, los agentes redactan un informe y luego es el departamento de Movilidad el que resuelve. No siempre nos da la razón", reconoce Rosa María García.

Las unidades móviles suelen ir cambiando de ubicación según los días y las horas para estar más accesibles a los ciudadanos. En algunos casos, incluso tramitan denuncias de hurto de carteras o bolsos en los que se desconoce cuándo ha ocurrido. Son pequeños hurtos perpetrados por carteristas. Para ello, disponen de teléfono móvil, ordenador portátil e impresora. Los 130 agentes destinados a este servicio se verán incrementados en breve, en especial en el turno de tarde.

Lucha contra la piratería

Uno de los casos estrella y del que se sienten más orgullosos los agentes de las oficinas de atención al ciudadano (OAC) de la Policía Municipal se produjo el pasado mes de septiembre. Un ciudadano denunció en la oficina de Chamberí que veía habitualmente cómo descargaban decenas de cajas en un inmueble donde sólo había domicilios de particulares. Los agentes vigilaron esas furgonetas durante varios días hasta cuatro casas de la calle de Domingo Alboraya número 6, en Carabanchel.

Tras varios seguimientos, los policías municipales se dieron cuenta de que se trataba de una red dedicada a la falsificación de discos compactos y DVD. Los agentes pidieron autorización al juez para entrar en los domicilios. Allí detuvieron a tres personas de origen chino, identificaron a tres menores de edad e intervinieron 12.737 discos compactos y DVD, así como el equipo informático utilizado para su ilícita reproducción.

Los policías también decomisaron 31.300 fundas para DVD con carátulas; 8.200 cubiertas de compactos y 39.000 fotocopias de carátulas. Todo este material, que estaba listo para ser comercializado, tenía un valor aproximado de 287.000 euros. Pero el beneficio que por todo él se podría haber obtenido mediante su venta es de casi un millón y medio de euros.

Las tres torres informáticas tenían 27 copias y tres lectores con capacidad de copiar un disco en cuestión de tres minutos.

"Es uno de los servicios con el que nos encontramos más satisfechos, porque la información de un ciudadano nos ha permitido acabar con una red importante de falsificación y pirateo informático", explica la oficial responsable de las OAC, Rosa María García. "Son este tipo de contactos los que más animan a los agentes. Los buenos resultados que estamos cosechando hacen que funcione el boca a boca y que la gente se anime a consultarnos sus problemas", añade.

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