Tres de cada cuatro catalanes prohibirían las corridas de toros

Una encuesta revela que se dispara el sentimiento antitaurino

La oposición a las corridas de toros crece en Cataluña: los partidarios de prohibirlas eran el 58,6% en 2002 y son el 73,1% ahora, según una encuesta encargada por la Asociación de Defensa de los Animales (ADDA), que, a rebufo de estos datos, pedirá al Parlament que modifique la ley que las permite. Los taurinos relativizan las cifras, se sienten mayoría y critican la "hipocresía" de la libertad de voto.

La encuesta, realizada por Demoscopia a 800 catalanes y presentada ayer, indica que el 73% modificaría la Ley de Protección de Animales para prohibir las corridas. Similares porcentajes se obtienen en el número de catalanes que las consideran crueles e injustificadas (81,8%), los contrarios a retransmitirlas por televisión (71,3%) y los que suscriben la declaración Barcelona, contraria a las corridas de toros, que dictó hace unos meses el pleno del Ayuntamiento (77,2%).

Esta encuesta confirma lo apuntado por otra del Instituto Gallup a escala nacional: que los españoles interesados por las corridas pasaron del 55% en la década de 1970 al 50% en la de 1980 y al 30% actual.

La presidenta de la ADDA, Carmen Méndez, se apoyó en el estudio para pedir al Parlament que modifique la ley que permite las corridas en los municipios que tenían una plaza de toros construida en 1988. Entonces eran siete: Barcelona, Tarragona, Girona, Olot, Lloret de Mar, Figueres y Sant Feliu. En la actualidad no se celebran corridas en las dos últimas ciudades. En su opinión, el estudio certifica que "toda la población catalana se opone a los toros".

La organización está recogiendo firmas para que el tema se debata en el Parlament, cuyas decisiones, a diferencia de las municipales, tienen poder vinculante; pero pide que no se repita la "politización" ni la "manipulación" que rodearon a la Declaración de Barcelona. "Entonces un sector imputó la iniciativa a un partido concreto y la relacionó con el separatismo", dijo, en alusión a ERC.

Méndez también criticó que la votación del Ayuntamiento, en la que los ediles pudieron decidir en "conciencia" y obviar la disciplina de partido fuera tachada de "antidemocrática" por muchos.

"Hipócrita y farisaico"

Luis Corrales, coordinador de la Plataforma en Defensa de la Fiesta de Toros en Cataluña, fue uno de los críticos con el método. Sostiene que fue "hipócrita y farisaico", ya que el mismo criterio permitiría, a su juicio, la libertad de voto en cuestiones como el aborto y la eutanasia, también más sujetas a la conciencia que a la política. "Los socialistas no querían salir en los titulares al lado de los populares", sostiene. ERC, ICV y CiU votaron en bloque a favor de la declaración, el PP lo hizo en contra. La declaración no habría prosperado si los socialistas hubieran secundado totalmente a los populares (más de la mitad de los ediles del PSC votaron a favor de las corridas).

Corrales espera que la cuestión no llegue al Parlament -"las tradiciones no deberían terminar por decreto, sino por desuso", defiende- y que, de hacerlo, no se repita la libertad de voto. Aunque, llegado el caso, comparte optimismo con la ADDA: está convencido de que conforman una mayoría silenciosa. "Hay que tener mucho valor para decir hoy que te gustan los toros", aduce.

Sometido a la encuesta presentada ayer, Corrales se alineó con los antitaurinos en la mayoría de las preguntas: ¿considera que hay que tratar con respeto a los animales?, ¿y que los animales sienten dolor al ser maltratados? La diferencia, subraya, está en el matiz: "Las corridas son cruentas porque hay sangre, pero no son crueles ya que no hay ensañamiento". Y "no hay tortura ni sufrimiento, aunque sí dolor, como lo hay en la vida".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS