La M-30 registró una media de 3,5 accidentes al día el año pasado, un 25% menos que el anterior

La M-30 registró una media de 3,5 accidentes al día entre el 1 de enero y el 25 de diciembre de 2004, según datos ofrecidos ayer por el Ayuntamiento de Madrid. Cada día circulan por esta autopista urbana una media de 270.000 vehículos. El número total de siniestros, 1.695, es, sin embargo, un 25% inferior a los registrados durante el año 2003.

El número de personas fallecidas en estos accidentes el año pasado fue de diez, la misma registrada en esta autopista urbana los dos años anteriores. Las personas heridas fueron 823, cifra un 28% inferior a los 1.150 heridos registrados durante 2003, según datos ofrecidos ayer por el Ayuntamiento de Madrid.

Esta reducción de la siniestralidad en la M-30 es, según los responsables del Ayuntamiento de Madrid, el resultado de las campañas emprendidas a lo largo del año por la Policía Municipal mediante controles de alcoholemia y la instalación de radares fijos y móviles para evitar el exceso de velocidad.

El Ayuntamiento tiene previsto, para mantener el descenso de la siniestralidad en la M-30, instalar tres nuevos radares. Dos de ellos serán fijos y estarán situados en la avenida de la Ilustración y en el nudo de Manoteras, según anunció ayer el municipio.

Un tercero podrá ser situado en cualquier lugar del recorrido de la M-30 al estar instalado sobre un trípode móvil. Los radares entrarán en funcionamiento aproximadamente dentro de tres semanas, cuando superen las pruebas a las que están siendo sometidos para asegurar su correcto funcionamiento y homologación.

Los radares fijos instalados en la M-30 el 3 de febrero de 2004 detectaron hasta el pasado 31 de diciembre un total de 182.000 vehículos que superaban los 90 kilómetros por hora permitidos en esta vía. La Concejalía de Seguridad, ante el buen funcionamiento de los radares y el descenso de la siniestralidad, ha decidido ahora ampliar su número a lo largo del anillo de la M-30.

Sobre la firma

Oriol Güell

Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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