Crítica:CRÍTICAS
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Israel apolítico

Habituados a tener que descubrir la producción cinematográfica israelí sólo a través de festivales internacionales y a ver cómo ni siquiera las películas de Amos Gitai (Kadosh, Eden...), su cineasta bandera, llegaban a la cartelera española con regularidad, asistimos con sorpresa y cierto gozo al segundo estreno israelí del año: el curioso, desigual, simpático y algo ingenuo Las tragedias de Nina, tercer filme del desconocido Savi Gabizon, que se une así al excelente Caminar sobre las aguas, estrenado hace unos meses.

La película de Gabizon expone algo evidentemente imaginado, aunque pocas veces demostrado a través del cine: que en Israel hay vida, esperanza e inquietudes más allá de la religión y del conflicto político-bélico con Palestina. Los a veces dificultosos primeros pasos durante la adolescencia, el aún más complicado amor y la siempre irremediable muerte son los temas centrales de las historias cruzadas que conforman el filme, que sólo dejan paso a los asuntos habituales del cine israelí cuando éstos se exponen como telón de fondo: así, se cuenta colateralmente que uno de los personajes, un militar, ha muerto a causa de atentado terrorista. Aun así, el acercamiento de Gabizon se puede calificar de apolítico sin riesgo alguno.

LAS TRAGEDIAS DE NINA

Dirección: Savi Gabizon. Intérpretes: Ayelet Zurer, Yoran Hattab, Alon Abutbul, Aviv Elkabeth. Género: tragicomedia. Israel, 2003. Duración: 110 minutos.

Las tragedias de Nina destaca sobre todo por una laboriosa estructura basada en continuos saltos adelante y atrás, con vueltas y más revueltas que en un determinado momento, y a pesar de algún instante de duda, acaban encajando a la perfección.

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