Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

En el ojo del Alzheimer

La fotografía hace al tema, pero ¿cuánto de la fotografía está hecho por el tema? ¿Es posible un camino de ida y vuelta entre el medio y el mensaje cuando damos por cierto que el medio hace al mensaje, más aún, que el medio es el mensaje? La pregunta encuentra sentido ante las fotografías que Peter Granser (Hannover, 1971), alemán de nacionalidad austríaca, ha hecho de un grupo de pacientes de Alzheimer después de meses de convivencia pacífica con ellos en un centro de Stuttgart dedicado a cuidarles. Si se las ve haciendo caso omiso del título de la exposición no parecen distintas de las fotografías que el mismo Granser podría hacer de cualquier otro grupo de ancianos recluidos en una casa de retiro. Inclusive, gestos como el de levantar de repente los brazos al cielo, que pueden resultar raros en otras situaciones, son perfectamente posibles, y por tanto comprensibles, en cualquier residencia de ancianos. Los ancianos, apartados de los negocios del mundo, se toman con frecuencia libertades que difícilmente nos podemos permitir los adultos. Y lo comprendemos.

PETER GRANSER

'Alzheimer'

Sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid

Ramírez de Prado, 3

Hasta el 2 de octubre

La aparente normalidad de estas fotos cede su lugar, sin embargo, a la extrañeza cuando nos enfrentamos a la coincidencia que Christoph Riwat -autor de uno de los textos de la exposición- ha descubierto entre la calidad a la vez tierna y luminosa de las fotografías de Granser y la de los cuadros que Willem de Kooning pintó en el tramo final de su vida, cuando el Alzheimer se había apoderado completamente de su alma. O la había diluido hasta extremos inauditos. Esta coincidencia es reveladora: Granser ha fotografiado a quien miraba, pero de un modo tan raro que probablemente le resulta a él mismo incomprensible, los mirados le han modificado la mirada. La mirada de los mirados ha contaminado su mirada, virándola sutilmente hacia los colores del Alzheimer.

Cierto, puede rechazarse esta conclusión argumentando que nada autoriza pensar que el colorido de los cuadros tardíos de De Kooning se deba al Alzheimer que padecía y no a una decisión tan libre como el resto de las decisiones que tomó a lo largo de su dilatada carrera de pintor. El artista es libre, aun en el caso de que se haya olvidado de todo menos de la pintura y de su condición de pintor.

El argumento se puede, además, reforzar con otro: el Alzheimer no es, que se sepa, un mal contagioso, y si Granser ha dado ese colorido a sus fotos es por la misma razón por la que De Kooning lo dio a sus cuadros: por pura libertad artística. Pero aun así no creo que el tema quede saldado. La mirada del Alzheimer, que es la mirada del sujeto que se pierde a sí mismo por la pérdida de la memoria y del lenguaje, es una mirada que se dispersa y distrae, quedándose más con el color de las cosas que con las cosas mismas. Como lo hacen los lactantes, como lo hizo al final De Kooning.

'Observation 15' (2001), de la serie 'Alzheimer', de Peter Granser.
'Observation 15' (2001), de la serie 'Alzheimer', de Peter Granser.

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