Reportaje:

El liderazgo 'tory' es cosa de dos

David Davis y Kenneth Clarke, favoritos en la carrera para dirigir el Partido Conservador británico

Cinco candidatos forman, de momento, la lista de aspirantes a liderar el Partido Conservador. El continuista David Davis y el carismático y eurófilo Kenneth Clarke encabezan la lista de favoritos con un 30% de apoyos cada uno, según una encuesta del diario The Telegraph. El joven David Cameron, que aspira a convertirse en el Tony Blair tory, es el preferido del 16% de los encuestados, seguido del ortodoxo Liam Fox (13%) y el veterano Malcolm Rifkind (4%).

Rifkind abrió ayer la carrera por el liderazgo exponiendo sus ideas ante la militancia, que celebra en el balneario norteño de Blackpool su congreso de otoño. Rifkind, que arrancó grandes aplausos cuando atacó de manera despiadada a Tony Blair y Gordon Brown y redujo a la categoría de "enanos políticos" al resto de dirigentes del Partido Laborista, reconoció que tiene que escalar toda una montaña para conseguir el liderazgo. Hoy intervendrán en el congreso Clarke y Cameron; mañana lo harán Davis y Fox.

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Los tories han mantenido el sistema de elección puesto en marcha en 2001: el grupo parlamentario irá cribando a los candidatos en sucesivas votaciones hasta que queden sólo dos. Luego serán los militantes quienes decidan cuál de esos dos será el líder, en una votación por correo que se cerrará el 5 de diciembre. El resultado será hecho público el 6 de diciembre.

La actual dirección conservadora intentó cambiar el sistema y dejar la elección en manos del grupo parlamentario. La propuesta obtuvo una mayoría amplia (el 61% de los militantes y el 71% de los diputados) pero insuficiente porque se requería un apoyo del 66% de los votos de la consulta para aprobar el cambio. En 2001, Ian Duncan Smith ganó la votación popular aunque Kenneth Clarke tenía el apoyo mayoritario del grupo parlamentario. Cuestionado desde el principio por sus propios diputados, Duncan Smith se vio forzado a dimitir a media legislatura. Le sustituyó Michael Howard, coronado líder sin oposición, por lo que se sorteó la consulta popular.

Tras pensárselo mucho, Kenneth Clarke decidió optar por tercera vez al liderazgo. Aunque muy conocido entre el público y respetado en el partido, sus credenciales europeístas le han apartado siempre del triunfo en su formación. Esta vez tiene la ventaja de que, con la Constitución Europea desbaratada y el ingreso de la libra en el euro en el limbo para los próximos 10 años, Europa no está en la agenda política británica.

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Su gran rival es David Davis, un halcón de origen humilde que juega la baza del nacionalismo y la mano dura contra el crimen y la delincuencia. Demasiado parecido a los últimos líderes (William Hague, Ian Duncan Smith, Michael Howard). El único candidato que ofrece una imagen de verdadera renovación es David Cameron, 39 años, pero da la impresión de que el envite le llega un par de años demasiado pronto. El doctor Liam Fox es a juicio de algunos el candidato tapado, pero sólo podría ganar si se jugara el mano a mano contra Davis y parece muy difícil que el grupo parlamentario desbanque de la votación final tanto a Clarke como a Cameron. Lo lógico sería que acabaran enfrentándose Davis y Clarke... a menos que Cameron se revele como un figura y acabe desbancando a Clarke.

Los analistas han recibido con poco entusiasmo al quinteto de aspirantes y creen que Kenneth Clarke es el único que podría poner en apuros al que se cree que será cartel electoral del laborismo en las próximas legislativas, Gordon Brown.

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