Cientos de padres y alumnos protestan contra el cierre del IES Isabel la Católica

"Menos urbanismo, más educación"; "No al derribo"; "El Isabel no se toca"; éstos eran los mensajes que se leían ayer en las pancartas de los cientos de padres, profesores, vecinos, alumnos y ex alumnos que se concentraron en la plaza de la Villa para evitar el traslado del instituto. Unas 500 personas estuvieron concentradas a partir de las 17.30 soportando la heladora tarde madrileña. Aguantaron poco más de una hora y media, aunque transcurrió en un ambiente festivo: bailaron en corros, cantaron y saltaron entonando el clásico No nos moverán.

"Si quieren hacer una zona verde, que la hagan, es perfectamente compatible con un instituto, y más con un centro educativo como éste, con la solera del Isabel la Católica", aseguraba una madre. Además de los padres de los alumnos del centro, también participaron en la protesta representantes de la FAPA Giner de los Ríos, la junta de personal de Madrid al completo, representantes de los sindicatos (UGT, CC OO, ANPE, CSIF) y políticos de la oposición como Rafael Merino, portavoz municipal de Educación del PSOE, y Julio Misiego, de IU.

La directora del centro, Elena Sánchez, insistió en que el instituto es "emblemático" y que la tendencia "debería ser invertir en los centros para mejorarlos y sacarlos adelante, no construirlos en otro sitio que no reúne las condiciones", informa la agencia Efe. Manuela Moreno, profesora y ex directora del centro, describió la protesta como una llamada a la reflexión: "Ha habido un ambiente distendido y han venido antiguos alumnos y bastantes vecinos. No sé yo si servirá para mucho..., pero creo que les hemos animado a recapacitar".

El Isabel la Católica, construido en 1929, es uno de los tres centros que edificó la Institución Libre de Enseñanza en Madrid. Está en el cerrillo de San Blas, junto al Retiro, cerca de los museos del Prado y Thyssen.

La renovación del eje Prado-Recoletos, prevista por el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón para la próxima legislatura, contempla el traslado del instituto y la demolición de algunos de sus pabellones -el edificio histórico, protegido, se mantendría, aunque con otro uso-. El próximo 30 de noviembre acaba el plazo para presentar alegaciones a la obra. Han llegado quejas de la oposición, de los padres, los alumnos y vecinos. También la Consejería de Educación se niega al traslado. "No vamos a abandonar este instituto", aseguran fuentes de Educación. Más de 1.700 alumnos, el 40% de ellos inmigrantes, estudian en este centro.

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