Reportaje:

La otra hierba de Montjuïc

El Palau Sant Jordi acoge hasta hoy el salón del cáñamo Spannabis

Durante este fin de semana, en Montjuïc no sólo crece el césped del estadio olímpico Lluís Companys y de los parques y jardines. El Palau Sant Jordi acoge hasta hoy una nueva edición de Spannabis, la feria del cáñamo. El objetivo: divulgar las bondades de la planta, que "no produce sólo una hoja para ser fumada, la marihuana", recuerda la directora técnica del salón, Inma Bonvehí. La feria pretende abarcar todos los productos derivados de la planta: alimentos, ropa, calzado, cosméticos, muebles e incluso materiales de construcción. "Es un sector legendario y antiguo, que ha sido muy demonizado, pero que poco a poco resurge", concluye Bonvehí. La feria también tiene entre sus objetivos convertirse en un foro de reflexión alrededor del cáñamo para debatir sus usos terapéuticos, conocer nuevos métodos de cultivo y analizar la situación jurídica actual.

El cultivo de la marihuana monopoliza buena parte del salón. Muchas de las casetas comercializan todo tipo de artilugios y productos para cultivar Cannabis en casa. Fertilizantes, semillas, esquejes o equipos de iluminación sustitutos del sol. También hay espacio para utensilios menos sofisticados y más cotidianos, como encendedores, máquinas de liar y papel de fumar. La mayoría llevan el logotipo que caracteriza este sector: la silueta de una hoja de marihuana, el icono de la contracultura, que de hecho muchos de los asistentes, la mayoría jóvenes, lucen con orgullo.

Entre las novedades, destaca un vaporizador de hierbas, un curioso aparato con forma de cono que permite rellenar bolsas de aire con vapores de hierbas, que se colocan trituradas en una base. "Estos vaporizadores están recomendados para uso medicinal", expone un portavoz de la empresa que los comercializa, ya que, asegura, "sólo se inhalan determinados componentes activos y no toda la hierba". Este aparato también sirve para inhalar otras hierbas medicinales, "como eucalipto, menta y manzanilla".

También hay espacio para los bancos de semillas, que han desarrollado nuevas variedades de Cannabis cruzando diferentes especies. Federico Calvo regenta uno de estos establecimientos. "Hay variedades que tienen efecto euforizante, como la Sweet Jane, y otras son sedantes y ayudan a conciliar el sueño, como la Kandahar, que te deja muy tranquilo y relajado", explica.

En el salón también hay sitio para los que defienden la legalización del Cannabis, aunque en España su consumo no está penalizado, sólo su tráfico. Virginia Montañés, delegada de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces, recuerda que en los Países Bajos los coffeeshops, donde se puede comprar y consumir Cannabis, no han supuesto un aumento de su consumo. "La prohibición cede el control del mercado de drogas al crimen organizado", asegura.

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