Reportaje:

La loca carrera por abrir oficinas

En España hay ahora 42.000 oficinas y este año se abrirán mil más. Los bancos, después de años cerrando sucursales, vuelven a abrirlas siguiendo la estela de las cajas. Las entidades quieren ganar cuota, pero pueden perder rentabilidad

La caída de tipos de interés, con la consiguiente reducción de los márgenes de negocio, así como el boom inmobiliario, explican la obsesión que bancos y cajas viven en España por abrir oficinas. Ya hay 42.000 sucursales y este año se inaugurarán mil más. En España hay 12 sucursales por cada 10.000 habitantes mayores de 16 años, más del doble que en la UE. El riesgo es que si suben mucho los tipos y la morosidad, será difícil rentabilizar tanta oficina.

Internet y las fusiones elevaron los cierres de oficinas de bancos, pero la caída de márgenes ha hecho que sea clave duplicar el negocio
Pese a la fuerte expansión, las entidades reconcen que en unos cuatro años, Internet y el teléfono reducirá el papel de las oficinas
Los bancos acusan a las cajas de tener 8.000 oficinas más porque sacrifican la rentabilidad por ganar cuota, algo que niegan las entidades de ahorro
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Cuando un extranjero visita España y luego le preguntan qué es lo que más le ha llamado la atención, con frecuencia responde: "El número de bares y el de sucursales bancarias". No es de extrañar, porque en ambos factores España está a la cabeza de Europa y quizá de casi todo el mundo.

Es posible que exista alguna relación sociológica entre la saturación de ambos tipos de establecimientos. Lo cierto es que la implantación de las oficinas bancarias españolas es un caso que se analiza con frecuencia desde la Unión Europea. Hasta diciembre pasado, España contaba con casi 42.000 oficinas, una cifra que los expertos descartaban hasta dentro de dos años. Pero lo más llamativo es que, según los planes anunciados por las principales entidades, en 2006 se ha anunciado la apertura de otras mil sucursales más.

Durante mucho tiempo, los bancos han criticado la política expansiva de las cajas por considerar que exigía grandes gastos, tenía una dudosa rentabilidad e iba contra la eficacia de los canales alternativos (Internet y el teléfono), en los que se invirtió cientos de millones siguiendo los cánticos de que la presencia física no tenía futuro. Las fusiones del BBVA y el Santander, así como su giro estratégico hacia América Latina, les incitaron a cerrar oficinas.

Sin embargo, a partir de 2004, cuando se encendieron las alarmas por la pérdida de cuota de mercado, los bancos se apuntaron a inaugurar oficinas. La caída de márgenes en el negocio, por el descenso de tipos de interés, ha dado lugar a un escenario en el que la clave era duplicar los volúmenes de negocio. Para obtener el margen de un crédito hipotecario de hace años hace falta captar dos.

Este movimiento de los bancos ha vuelto a acelerar los planes expansivos de las cajas, lo que parece conducir a una loca carrera por abrir oficinas que puede perjudicar la rentabilidad de las entidades. Por el momento, la capacidad para ahorrar costes no ha perjudicado los ratios de las entidades, según el Banco de España. Detrás de esta situación está el boom inmobiliario. Se abren oficias en las nuevas promociones y es necesario financiar el millón de pisos que cambió de manos en 2005. Según el Banco de España, el 77% de los créditos concedidos el año pasado a las familias se destinó a la adquisición y rehabilitación de viviendas. Así, los españoles deben a bancos y cajas 446.000 millones, 4,5 veces lo que adeudaban en 1997.

Por otro lado, el ahorro español es insuficiente para financiar esta ingente deuda, lo que ha obligado a las entidades financieras españolas a recurrir al mercado interbancario europeo para captar dinero. También aquí las oficinas juegan un papel relevante porque se han convertido en captadoras de ahorro para financiar el crédito. Los depósitos son la gasolina para nuevos préstamos. La llegada de más de cuatro millones de inmigrantes desde 1998, de losque buena parte se han convertido en clientes bancarios, es otro factor más para abrir oficinas que los atiendan.

Sin embargo, aunque los bancos y cajas tienen el 50% aproximadamente del mercado, las entidades de ahorro tienen 8.000 sucursales más que sus competidores. Por eso, en 2005, los bancos prestaron 170.000 millones para la adquisición o rehabilitación de casas, mientras que las cajas destinaron 245.453 millones a este fin.

Los bancos han tomado nota. Al cierre de 2005, el BBVA tenía 760 oficinas menos que cuando se fusionó, en 1999, pese a que ese año abrió 180 oficinas y en 2006 inaugurará 110 más. Según la entidad, "el 70% de nuestras aperturas se hacen en promociones inmobiliarias para asegurarnos un mínimo de rentabilidad, porque nacen con 70 o 100 créditos". En 2007 abrirá 70 sucursales más. El grupo vasco intenta rentabilizar los gastos de apertura en dos o tres años, con una eficiencia (lo que suponen los gastos por cada cien euros de ingresos) del 45%. En el Banco Popular, que de 2004 a 2006 abrirá 150 oficinas, coinciden en que el 70% de las aperturas tienen lugar junto a promociones. La entidad insiste en que el criterio es "acompañar al cliente particular y buscar nuevos polígonos industriales. Para nosotros, la clave para ganar cuota es la calidad de servicio más que inundar todo de oficinas".

El Santander, que cerró casi 2.000 oficinas tras su fusión, abrirá 180 sucursales este año, después de las 120 inauguradas en 2005. "El objetivo principal es cubrir zonas de elevado potencial, en donde la presencia del banco es nula o no adecuada. Por tanto, nos centramos en los nuevos barrios de expansión de las ciudades y en enclaves turísticos". El público objetivo que busca es particulares y comercios en barrios de nueva creación y poblaciones en expansión y empresas en polígonos de reciente creación.

El Sabadell, que en 2003 incorporó las 277 oficinas del Banco Atlántico, también abrirá 60 sucursales este año, las mismas que en 2005. El caso más atípico es Bankinter. Ajeno a estas modas sólo tiene 318 oficinas, pero está a la cabeza en volumen de negocio y beneficios. La clave es la utilización de la tecnología y la apertura de "centros" (pequeñas oficinas) para empresas, pymes así como la utilización de mil agentes.

En el otro lado, el mundo de las cajas, las cifras son más elevadas. La Caixa asegura que este año aumentará su red en 300 oficinas, pese a ser el líder destacado del mercado con casi 5.000 oficinas. "En diez años se han incorporado a la red 2.400 oficinas. Además de la zona tradicional, Cataluña y Baleares, la entidad está centrada en Madrid, Andalucía y Valencia", dice la entidad. La entidad quiere completar su presencia en las poblaciones de más de 5.000 habitantes, en los nuevos barrios y en pequeñas localidades con potencial de crecimiento o con escasa implantación bancaria.

Otras cajas han dejado de ser regionales gracias a los agresivos planes de expansión. Bancaja, Unicaja y Caixa Galicia son algunos ejemplos. La entidad gallega abrirá 60 oficinas este año y ya está "implantada en todas las capitales de provincia y Portugal. Las aperturas persiguen el negocio de pymes y el inmobiliario". Ibercaja es otro botón de muestra: abrirá 50 oficinas en 2005 y 40 más en 2006. La entidad aragonesa ha duplicado su red -ahora tiene 1.002 sucursales- en 20 años. Su guía son las ciudades de más de 100.000 habitantes, en el Mediterráneo, Andalucía y Madrid.

La BBK también ha roto moldes. Este año abrirá siete en Vizcaya y 40 fuera, sobre todo en Madrid y la costa mediterránea. Su guía será buscar particulares, comercios y pequeñas empresas.

¿Qué es lo que busca esta estrategia, cuota o rentabilidad? Los bancos coinciden en afirmar que a las cajas no les importa sacrificar rentabilidad para ganar cuota porque no tienen accionistas. "Por eso tienen 8.000 oficinas más, muchas de ellas en pérdidas", dice un ejecutivo bancario. Fuentes del Sabadell comentan que para el banco, "la cuota no es en absoluto la única referencia básica. Si lo fuera, abríamos abierto oficinas hasta expulsar del mercado a nuestros competidores". En el BBVA afirman tajantes que "por encima del tamaño está la rentabilidad". Las cajas, como Caixa Galicia, niegan esta acusación y dicen que antes de abrir "evalúan los gastos. La clave para minimizar este impacto es la buena ubicación".

¿Cuándo puede saturarse el mercado y empezar a ser poco rentable aumentar la red? En el Popular, con una red de 2.200 oficinas, aseguran que "ya hay poco margen para crecer porque empezarán a aportar poco las nuevas oficinas". Fuentes del BBVA comentan que "en un plazo de tres o cuatro años, las oficinas dejarán de tener la actividad actual. Las nuevas generaciones usarán más el teléfono e Internet. Habrá que cambiar la función de la sucursal, que siempre tendrá peso para ofrecer servicios de banca personal". La Caixa considera que la presencia física es clave, pero también insiste en que la tecnología para "ofrecer servicios innovadores y de calidad".

Los presidentes de Santander y La Caixa, Emilio Botín y Ricard Fornesa.
Los presidentes de Santander y La Caixa, Emilio Botín y Ricard Fornesa.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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