Análisis:
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Europa respira

Sin que puedan echarse todas las campanas al vuelo, no son pocas ni poco significativas las razones que avalan la pronta recuperación económica de la eurozona. Desde hace meses, algunos indicadores expresivos de la confianza de los agentes, de forma particularmente explícita los empresarios, registran ascensos que no pueden pasarse por alto. Si ocurriera conforme al pasado, serían premonitorios de un crecimiento de la producción más intenso que el de los trimestres recientes. El último de esos indicadores subjetivos conocidos ha sido el correspondiente al sector manufacturero, PMI, que repuntó en marzo por noveno mes consecutivo hasta los 56,1 puntos, desde los 54,5 puntos de febrero, su máximo ritmo de crecimiento desde septiembre de 2000. Una señal que sugiere una mayor fortaleza de la demanda en el primer trimestre de este año y, muy probablemente, en el siguiente. El carácter favorable de ese índice se manifiesta al observar el buen comportamiento de su componente de empleo, el mejor en los últimos cinco años. Buen registro también el de los componentes de empleo del PMI correspondiente al sector servicios en marzo, a pesar de que el índice general no se ha movido de los 58,2 puntos.

Las empresas alemanas siguen demostrando una envidiable capacidad para adaptarse a un entorno global mucho menos cómodo

Entre los datos reales correspondientes a febrero cabe destacar la ligera cesión de la tasa de paro de la zona al 8,2% de la población activa. También el crecimiento del crédito al sector privado en el conjunto del área, que crece a un ritmo esperanzador, del 10,2% , haciendo probable su traslación a incrementos de la inversión.

Las esperanzas que despierta esa mayor confianza empresarial agregada encuentran apoyo en la verificación de lo que está ocurriendo en la principal economía de la zona, la alemana, representante del 30% del PIB total. El muy respetado índice IFO, también de confianza empresarial, viene ascendiendo desde el pasado junio, situándose hoy en el máximo nivel desde 1991. La producción industrial también lo está haciendo de forma significativa.

Menos novedosa es la constatación del dinamismo de las exportaciones alemanas, componente sobre el que en gran medida se ha asentado el muy escaso crecimiento que ha registrado esa economía en los últimos años, al tiempo que la ha confirmado como una de las más competitivas: desde 2003 es la principal exportadora del mundo, algo que no ocurría desde principios de los noventa. Sus empresas siguen demostrando una envidiable capacidad para adaptarse a un entorno global mucho menos cómodo, con base en ajustes internos de alcance, sin abandonar la hoy más necesaria que nunca inversión en innovación: la tecnológica y la materializada en las propias organizaciones empresariales.

Si esas señales persisten, en particular las relativas al empleo, antes o después se traducirán en los correspondientes indicadores de consumo de las familias, todavía poco firmes. Las ventas al por menor del área han moderado su ritmo de crecimiento interanual en febrero, en una décima hasta el 1,1%, al tiempo que las correspondientes al mes anterior han sido revisadas al alza de forma significativa, hasta el 1,2% desde el 0,7%.

Ese respiro que parece mantener el crecimiento del área euro está siendo compatible con reducidas tasas de crecimiento de los precios. El indicador adelantado del IPCA permite anticipar que la tasa interanual habría moderado su crecimiento una décima en marzo, hasta el 2,2%; todo parece indicar que el núcleo subyacente apenas se habría movido del 1,3% anterior, siendo los componentes más volátiles del índice los que pueden mantener esa tasa general por encima del 2% . Tampoco los precios de producción de la zona están aportando sorpresas desagradables que justifiquen alertas excesivas, como no lo están haciendo los salarios.

Así lo ha puesto de manifiesto el Banco Central Europeo en la reunión de su Consejo de Gobierno del jueves. Acierta a transmitir menos prisas en las elevaciones de tipos que las que esperaban los mercados y algunos analistas. Confirma las expectativas favorables para los próximos trimestres, pero hace lo propio con algunas amenazas a la recuperación en el corto plazo, el precio del petróleo sin ir más lejos y los consabidos desequilibrios globales. Aplazar la subida, y justificar la calma, a pesar del tono relativamente expansivo del actual precio del dinero, era la más prudente de las decisiones posibles.

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