Reportaje:

Marruecos dice 'no' a las predicadoras

Los ulemas zanjan una polémica al declarar que las mujeres no pueden ser imanes ni dirigir la oración en las mezquitas

"La mujer no está capacitada para dirigir la oración (...)". "Una oración dirigida por una mujer no es válida". "Aquel que ha rezado detrás de una mujer debe rehacer su oración incluso si ha pasado la hora del rezo". Con estas frases contundentes el Consejo Superior de los Ulemas de Marruecos, es decir, los sabios del islam, que preside el rey Mohamed VI, zanjó en vísperas del fin de semana la incipiente polémica sobre si una mujer puede ser imán. El conservadurismo de su fetua (edicto religioso) no tiene nada que envidiar a los pronunciamientos del Vaticano.

La discusión arrancó hace cuatro semanas en el inmenso salón de actos del Consejo de los Ulemas de Rabat. Allí el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, presidió una ceremonia equiparable a la entrega de diplomas a 150 jóvenes imanes y, por primera vez, a 50 mujeres predicadoras que acaban de terminar juntos un ciclo de formación intensiva.

"Vivo un sueño", repetía Salwa, de 26 años, al término de la ceremonia. "Este oficio me va a permitir explicar la verdadera religión a personas sin instrucción pero con fe", insistía, mientras sus compañeras asentían orgullosas de pertenecer a la primera promoción de mujeres que va a desempeñar un papel en el islam marroquí.

La idea de dar cancha a la mujer surge después de los atentados islamistas del 16 de mayo de 2003, que causaron 45 muertos en Casablanca. Urge entonces reconducir la enseñanza religiosa, evitar interpretaciones drásticas, cerrar o recuperar el control de todas esas mezquitas en las que se predica un islam extremista. Mohamed VI, el Comendador de los Creyentes, decide entonces utilizar a las mujeres como un baluarte contra el radicalismo.

Por primera vez entrarán en el nuevo seminario para la formación de imanes. La cuarta parte de las plazas les serán reservadas. Allí, junto con clases de informática y de idiomas, se les enseñará un islam "tolerante y moderno" que después propagarán. Deberán "contribuir a la consolidación de la seguridad espiritual y de la tranquilidad de las almas de los ciudadanos e impedir todo aquello que contravenga al respeto del carácter sacro de la mezquita", reza la nota distribuida durante el acto.

Esta enseñanza mixta, algunos comentarios de prensa y el pronunciamiento favorable, pero en privado, de Ahmed Abadi, número dos del Ministerio de Asuntos Religiosos, siembran cierta confusión: ¿podrán ser las mujeres imanes o deberán conformarse con predicar pero sin encabezar la oración? Para que su respuesta negativa tuviera más fuerza, el ministro Toufiq solicitó una fetua del Consejo de los Ulemas, que no tardó en darle la razón.

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Frente a la prensa francófona, que recordaba que ni el Corán ni la Suna prohíben que las mujeres sean imanes, los ulemas replicaron invocando la tradición, advirtiendo que si se pusiera en práctica, acabarían aisladas en las mezquitas y recordando que, a diferencia de los hombres, deben rezar en voz baja, por lo que la oración sería inaudible para los fieles.

Interrogado por el diario L'Économiste a través de su página web, el jeque egipcio Yusuf al Qardadui esgrime una razón adicional para denegar a la mujer la dirección del rezo. "En la oración musulmana hay gestos, determinadas posturas de pie y sentadas, inclinaciones y prosternaciones", explica. "No conviene que una mujer efectúe esos movimientos ante los hombres".

La decisión de los ulemas sorprende. Durante el Ramadán de 2004, el rey Mohamed VI pidió, por primera vez, a una mujer, la catedrática Rajaa Naji Mekkaui, que pronunciase un sermón ante él, la corte y el Gobierno en una mezquita de Rabat. Lo tituló Universalidad de la estructura familiar en un mundo con particularidades múltiples, y todos la felicitaron.

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