La situación de los científicos en España

El apoyo de los líderes

Los investigadores prestigiosos y líderes en su campo dan la razón a los jóvenes. "La perspectiva [de un joven investigador en España] es una gran inseguridad. Perdemos a muchos porque no ven claro el futuro y buscan salidas alternativas. (...) La mayoría está destinada a quedarse en el extranjero enriqueciendo a otros países después de haberlos formado aquí", dice Luis Enjuanes, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) y líder de uno de los mejores grupos de virología a escala mundial.

Jorge Moscat, profesor de investigación en el CSIC, ve la carrera investigadora en España "mal, muy mal. Hasta que sacas una plaza del CSIC o de la Universidad no eres nada, y no te dan la oportunidad de demostrar tu valía". Moscat es un cerebro fugado -aunque no al principio de su carrera-; desde hace unos meses dirige un grupo en el Centro de Investigación Genómi-ca de la Universidad de Cincinnati (EE UU).

Belén Gavela, catedrática de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid, tampoco es optimista: "Ya no animo a nadie a venirse a investigar a España como cajal". En su departamento ya se han vuelto a marchar cinco de estos contratados: "Nos arriesgamos a perder a aquellos investigadores excelentes que no tengan ataduras familiares", dice Gavela.

Para estos investigadores, la falta de perspectiva para los jóvenes está entre los principales defectos del sistema, y muy a menudo va de la mano de otra bestia negra, la endogamia. No se trata de estabilizar automáticamente a todos los cajales, dicen, sino de seguir el modelo Tenure Track, común en EE UU y en Europa. La idea es ofrecer a los doctores que demuestran su valía un puesto por cinco años dotado con fondos; al final se convierte en fijo, pero sólo tras las evaluaciones correspondientes.

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