Reportaje:Mis primeros clásicos

Aventuras bajo el mar

EL PAÍS presenta mañana la adaptación de la novela 'Veinte mil leguas de viaje submarino', de Julio Verne, por 2,95 euros

Extraños naufragios e inquietantes ataques. Una bestia marina amenaza la seguridad en los mares. Nadie mejor que el profesor Aronnax para intentar solucionar el misterio. Acompañado por su criado Conseil y el arponero Ned Land, el profesor se embarca en la fragata Abraham Lincoln en 1867. Nada les podía hacer sospechar que la aventura que entonces arrancaba les permitiría ver un mundo tan misterioso y bello como desconocido: el que se esconde en las profundidades marinas.

Una tromba de agua empujó a los tres tripulantes al océano. Arrastrados por una extraña fuerza, cruzaron unas compuertas de hierro y accedieron al reino secreto del Capitán Nemo: una nave submarina donde todo lo necesario para vivir se obtenía del mar.

El capitán les advirtió de que nunca podrían abandonar su nave. Junto a él recorrieron las 20.000 leguas que dan nombre a esta novela, un clásico por derecho propio de la ciencia-ficción. Cuando

en 1870 Julio Verne publicó en dos entregas su novela, la idea de un barco que navegara por debajo del mar parecía tan extraña como hoy la de un coche que pudiera atravesar montañas, sin carretera ni túnel de por medio.

Las ilustraciones de aquella primera edición eran de Alphonse de Neuville. Esta vez son los dibujos de Inés González & Radu los que acompañan la adaptación de Nuria Ochoa. Y, aunque los submarinos hace décadas que surcan las aguas del mar bajo la superficie, esta trepidante aventura con secuestros, luchas e increíbles paisajes mantiene intacto su encanto. Será porque habla de un mundo extraño, porque inventa una máquina increíble y porque la curiosidad empuja a los personajes por el fondo, como a todos.

Bellos corales, increíbles peces, erizos, plantas con extrañas formas y colores maravillan al profesor y sus acompañantes, que sin embargo añoran la libertad que el huraño capitán les niega. Nemo tiene rasgos de pirata, porque, como ellos, vive al margen de la ley, ajeno al orden social. Detrás de su profunda soledad se esconde una historia de dolor que le empujó a vivir lejos de todo a bordo del Nautilus. Verne tomó este nombre de un primitivo submarino construido por Robert Fulton en 1800, el mismo que inventó el revolucionario barco de vapor. Pero detrás del misterioso nombre se esconde un molusco que inspiró al inventor y más tarde al novelista. Al fondo siempre aparece el mar.

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Ilustraciones de Inés González & Radu en <i>Veinte mil leguas de viaje submarino.</i>
Ilustraciones de Inés González & Radu en <i>Veinte mil leguas de viaje submarino.</i>

Sobre la firma

Andrea Aguilar

Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.

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