Detenidos tres etarras en Inglaterra

Los terroristas llevaban al menos un mes en Sheffield y pretendían regresar a España por Santander

La policía británica, en colaboración con la Guardia Civil, detuvo ayer en Sheffield, al norte de Inglaterra, a tres etarras que estaban escondidos desde hace varios meses en un apartamento de dicha ciudad. Los terroristas fueron localizados gracias al seguimiento del liberado (fichado y a sueldo) Zigor Ruiz Jaso, que condujo hasta Ana López Monge e Íñigo Albisu Hernández. La operación ha confirmado la sospecha de que miembros de ETA han optado por esconderse en el Reino Unido ante el aumento de la presión en Francia. El grupo está considerado un talde de reserva, que iba a regresar a España en el transbordador a Santander supuestamente para sustituir al recién desarticulado comando Donosti.

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Las investigaciones fueron iniciadas por la Guardia Civil tras la desarticulación, el 28 de marzo, del comando Urederra, afincado en Guipúzcoa. Entonces, los agentes determinaron que el huido Zigor Ruiz Jaso, Lukas, de 28 años y natural de Pamplona, habría participado en el atentado con bomba perpetrado contra el Instituto Social de la Marina de Motrico (Vizcaya), el pasado 28 de febrero, anunciado previamente por ETA.

Ruiz Jaso era uno de los liberados a cuya captura había dado preferencia la Guardia Civil, junto a Alejandro Zobaran, Plaza Fernández y Ekaitz Aguirre Goñi, Ehun. El primero pasó a Francia poco después de ese atentado, donde sus pasos fueron detectados por los RG de la policía francesa. La declaración ante la Guardia Civil de uno de los detenidos en la operación de marzo, según las fuentes consultadas, permitió determinar que había saltado al Reino Unido, tras cruzar el Canal de la Mancha, posiblemente en barco.

La vivienda de Sheffield quedó totalmente localizada y, tras comprobar las identidades, Baltasar Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, emitió una primera orden internacional de detención hace tres semanas. Pero ésta no fue aceptada por las autoridades judiciales británicas por entender que no se justificaba plenamente. Funcionarios de la policía antiterrorista británica con base en Leeds se desplazaron entonces a Madrid para entrevistarse con los jueces Garzón e Ismael Moreno y clarificar las razones de las sospechas españolas.

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Los agentes británicos fueron informados de la fuerte sospecha de que los tres terroristas pretendieran entrar en breve en España con el supuesto objetivo de relevar al comando desarticulado. La previsión es que lo hicieran en el barco que enlaza Plymouth con Santander. Con estos nuevos datos, la segunda orden de detención sí fue aceptada por el juez británico.

La detención fue ejecutada por la policía de South Yorkshire y la Unidad Contraterrorista de Leeds, que dirige el detective Peter Clarke, con la asistencia del MI5, la agencia de inteligencia interior del Reino Unido. Agentes de la Unidad Central Especial 1 (UCE-1) de la Guardia Civil participaron como observadores.

Los terroristas no ofrecieron resistencia al arresto y, según las fuentes consultadas, no portaban armas, pero sí documentación falsa. Los tres fueron conducidos ante el juez del Tribunal de Westminster, en Londres, acusados de los delitos de "participación en una organización criminal y delitos terroristas". El juez ordenó anoche su encarcelamiento mientras se tramita su extradición.

El registro practicado en la vivienda ha permitido hallar documentación etarra, que anoche seguía en poder de las autoridades británicas. El Ministerio del Interior español informó por escrito de que los tres detenidos "no tenían información sobre objetivos, según se desprende de las investigaciones iniciales realizadas por las fuerzas policiales". Sin embargo, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, aseguró, que el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le había comentado por teléfono que "algo ha aparecido de Cantabria" en la documentación, sin más precisiones. Las fuentes consultadas apuntaron a que los etarras podrían haber consultado en Internet cuestiones relacionadas con esa comunidad, según informa Europa Press. "En principio, el ministro no está especialmente preocupado", precisó Revilla.

Las pesquisas se centran también en saber desde cuándo llevaban escondidos estos terroristas en el Reino Unido, a qué se dedicaban y, sobre todo, conocer sus planes exactos. La presencia de los terroristas en el Reino Unido confirma las sospechas de los servicios antiterroristas de que miembros de ETA han buscado refugio en países europeos que consideran más seguros que Francia. Las fuentes consultadas creen que los tres de Sheffield, una ciudad muy próxima a Manchester, formaban parte de un talde reserva, que había estado en un periodo de descanso antes de regresar a España. Como mínimo llevaban un mes allí.

No es la primera vez que es detenido algún presunto miembro de ETA en el Reino Unido, pero sí es la primera vez que se realiza una operación específica de detención a petición de las autoridades españolas. Con anterioridad había sido arrestado el presunto etarra Iñigo Makazaga. Pero Makazaga fue detenido casi por casualidad el 25 de abril de 2001 en Dover, cuando viajaba en un autobús procedente de Londres y con destino a París con pasaporte falso. Makazaga fue extraditado a España en 2006.

Ruiz Jaso, de 28 años, ha sido detenido en tres ocasiones, la última en 2002, precisamente por orden de Garzón, al formar parte de la organización juvenil Segi, y tenía pendiente tres requisitorias de detención por delitos de terrorismo, pertenencia a banda armada y ocupación de inmuebles. Ana Isabel López Monge, bilbaína de 36 años, estaba en paradero desconocido desde que el 23 de septiembre de 2002, cuando fallecieron al estallarles una bomba que estaban transportando dos terroristas del comando Olaia, al que supuestamente pertenecía. El tercer detenido es el donostiarra de 23 años Íñigo María Albisu Hernández, miembro de Segi y en paradero desconocido desde finales de 2005, por su supuesta participación en la quema de un autobús en San Sebastián.

Por otro lado, la patronal vasca Confebask y el Departamento de Interior confirmaron ayer que empresarios de Euskadi han recibido esta semana nuevas cartas de extorsión de ETA, en las que la organización terrorista incrementa sustancialmente las cantidades que exigía hasta ahora. En las anteriores, la cuantía reclamada variaba entre los 60.000 y los 70.000 euros, mientras que en las últimas cartas oscila ente los 180.000 y 300.000 euros, según adelantó El Correo.

Las misivas pertenecerían a la última remesa detectada en marzo, aunque se desconoce la razón por la que no han llegado hasta ahora, e incluyen un importe que duplica el de anteriores cartas. Lo que no cambia es el tono de la intimidación utilizado desde el inicio de la tregua de marzo de 2006, que evita la amenaza directa y presenta el chantaje como una "aportación" voluntaria para "la construcción nacional".

Los responsables de la lucha antiterrorista ya esperaban que ETA aprovechara el clima creado por el atentado de Barajas para intentar aumentar sus menguados ingresos mediante la extorsión. La reactivación del llamado impuesto revolucionario y el temor a que la banda reanude sus atentados han hecho que significados empresarios y representantes de las patronales vascas hayan decidido recuperar sus escoltas.

De izquierda a derecha, Íñigo Albisu, Ana López Monge y Zigor Ruiz Jaso.
De izquierda a derecha, Íñigo Albisu, Ana López Monge y Zigor Ruiz Jaso.

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