Condena de 78.085 euros para un cirujano por practicar una operación estética sin permiso

El abogado de la víctima: "Le han dejado dos huecos del tamaño de un puño en cada glúteo"

Una mujer de 36 años deberá ser indemnizada con 78.085 euros por las secuelas que padece tras una operación de cirugía estética que no autorizó por escrito, según una sentencia del Juzgado de lo Civil 53 de Madrid. Tenía 33 años cuando fue intervenida, hace dos años, por el doctor José Manuel Arévalo, del Centro de Cirugía Estética Manzana 14, de Getafe. Salió de quirófano con "deformidad, cicatrices en ambos glúteos, pérdida de sensibilidad, pérdida de sustancia, dolor y secuelas psicológicas", según la Asociación El Defensor del Paciente.

La mujer prefiere no dar su nombre ni hablar de lo ocurrido. Su abogado, Álvaro Sardinero, explica que su clienta tiene "un hueco del tamaño de un puño en cada glúteo". Acudió a la consulta de Arévalo porque quería aumentar el tamaño de sus glúteos "mediante la colocación de prótesis", según la sentencia. Además, el médico tenía previsto hacerle "una liposucción asistida por ultrasonidos". El centro estético entregó a la mujer un presupuesto para ambas operaciones, que debían realizarse en la misma sesión, por importe de 10.360 euros. Ella pagó y, además, firmó un documento de consentimiento de la operación. Sin embargo, el texto era incompleto, ya que no determinaba los riesgos de la intervención ni las posibles secuelas que finalmente se dieron, según el fallo judicial.

La mujer, satisfecha con el fallo judicial, se halla ahora en tratamiento psicológico

La paciente entró al quirófano el 2 de febrero de 2005, en la Clínica Moncloa. Cuando despertó de la anestesia, la mujer "apreció que la operación no se había practicado en su totalidad y que presentaba molestias en la zona intervenida", según la sentencia. Sardinero asegura que su clienta sólo fue operada de la liposucción. "Lo que no ha quedado claro es por qué Arévalo no le implantó las prótesis en los glúteos", añade. "Quizá no se atrevió porque le vino grande la operación", especula el letrado. "Hay pocos médicos que se atrevan a realizar esa operación y mucho menos a llevarla a cabo al mismo tiempo que una liposucción", comenta.

El médico no le devolvió parte del dinero por no haber completado la operación. Pero eso fue lo de menos, ya que a consecuencia de la intervención la paciente sufre grandes dolores. Hasta el punto de que se le formaron escaras. "Era como si se le hubieran abierto los glúteos. Se le quedó en carne viva", detalla Sardinero.

A consecuencia de las heridas, la mujer se sometió a una segunda intervención el 1 de abril de 2005 en la Clínica Manzana 14, según Sardinero. Esta operación se hizo sin consentimiento informado, es decir, no hubo un documento que alertara de los riesgos. "El doctor le cerró las heridas y suturó las escaras, pero ella evolucionó mal", relata el abogado. A partir de entonces, la mujer decidió acudir a la sanidad pública. Fue a su centro de salud y le realizaron varias curas. "Le limpiaron las lesiones y han cicatrizado, pero desafortunadamente sigue teniendo esos huecos en los glúteos", cuenta Sardinero.

La paciente y su marido han acogido la sentencia "con mucha satisfacción, pero no con alegría", señala el letrado. Y añade: "Ella no perseguía la indemnización, sino el reconocimiento de la chapuza que le hicieron". Si ella pudiera devolver el dinero y que su cuerpo volviera a ser el de antes, seguro que lo haría, destaca el abogado. La mujer se encuentra en tratamiento psicológico por "una depresión postraumática". A causa de las heridas, "tiene un gran complejo", explica el letrado. Según dice, la pareja no ha querido ni ver la sentencia. "Quieren olvidarlo todo". Este periódico ha intentado, sin éxito, hablar con el médico.

Sobre la firma

Álvaro Corcuera

Redactor en EL PAÍS desde 2004. Hoy en la sección de Última Hora de la web, durante ocho años estuvo en El País Semanal. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull y Máster de Periodismo de la Escuela UAM / EL PAÍS, donde es profesor desde 2020. Dirigió 'The Resurrection Club', corto nominado al Premio Goya en 2017.

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