Reportaje:Empresas & sectores

Cuentas a buen recaudo

Prosegur sortea la crisis gracias a América Latina y a que el gasto de las empresas en seguridad es poco susceptible a recortes

A Prosegur no le va mal y hay dos claves para ello. La primera es que tiene a buen recaudo, ha puesto un océano (el Atlántico) de por medio, la provisión de buena parte de sus resultados. La segunda es porque desde hace un lustro, como forma de combatir la madurez de su negocio, se afana en reducir la participación relativa de los guardias de la porra, de los vigilantes de seguridad, en su cifra total de negocio, y en ampliar el protagonismo en la misma del Gran Hermano, de las nuevas tecnologías aplicadas a servicios de control, gestión, prevención y seguridad, que aportan mucho mayor valor añadido.

Prosegur, si no pincha en los próximos meses, y nadie puede descartarlo en un escenario de crisis, se va a multiplicar por dos antes de que termine 2008 y en sólo cuatro ejercicios. Está cumpliendo su plan estratégico 2004-2008 y la desaceleración no ha hecho mella en sus resultados: ha incrementado en un 39,9% su beneficio y en un 38,9% su resultado operativo entre enero y marzo.

El grupo de vigilancia fundado en 1976 tenía tan sólo hace dos años dificultades para mejorar sus márgenes en un negocio maduro como el de la seguridad en España, y ahora lo está logrando pese a algún quebranto como el derivado de un fallo del Tribunal Supremo que ha obligado a las empresas de su sector en España a revisar al alza y con efecto retroactivo la remuneración de las horas extraordinarias de sus vigilantes pactadas en convenio.

Prosegur se ha visto obligada a provisionar en sus cuentas 50 millones de euros (12 millones para hacer frente a compromisos de 2005, 18 para los de 2006 y 20 para los de 2007) para dar cumplimiento a la sentencia. La compañía, empero, ha logrado preservar sus márgenes en "unas duras y difíciles negociaciones comerciales" y repercutir a sus clientes, según Pablo Blanco, director de Estrategia de Prosegur, el grueso del encarecimiento de costes.

Desde 2004 ha puesto en marcha una nueva estrategia que está empezando a dar sus frutos, según Blanco combina crecimiento orgánico y adquisición de empresas, y que conjuga la expansión y la diversificación tanto en mercados como en actividades.

Así, en los últimos años, el grupo ha desembarcado en Colombia, México y Rumania, ha redoblado sus inversiones en Argentina y Brasil, y ha reforzado su presencia en Portugal e Italia (en este país se ha hecho el control indirecto del 25% del Grupo IVRI). También ha acelerado su entrada en actividades como la prevención de incendios y en sectores más sofisticados. "Buscamos ser proveedores integrales de seguridad", explican, y diseñar "a medida del cliente" las soluciones.

Una estrategia que ha cambiado su cuenta de resultados en cuatro años. Así, en el primer trimestre, el 94,5% de su cifra de negocio ha provenido de sus actividades de seguridad corporativa, y casi el 40% de estas ventas procede ya de América Latina y el resto de Europa. La seguridad residencial le ha aportado sólo un 5,5%.

Prosegur, que junto a otra media docena de sociedades lidera en 2008 las revalorizaciones bursátiles, presenta buenas perspectivas, pero tiene puntos débiles. Las empresas, advierten los analistas, suelen reducir en un escenario de crisis otros gastos antes que los destinados a seguridad, pero si esos clientes atemperan su crecimiento, el ajuste acaba repercutiendo en el proveedor de esos servicios de seguridad. Algún analista señala además la volatilidad de sus resultados por el tipo de cambio, su dependencia de las adquisiciones para seguir creciendo y su elevado apalancamiento operativo. -

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