Reportaje:

Stoppard, Pinter y Lessing, en la próxima temporada del Lliure

El teatro ha tenido una ocupación global del 68%

Barcelona

Ayer el Teatre Lliure fue toda una fiesta: tras una distendida conferencia de prensa de su director, Àlex Rigola, que hizo balance de la temporada que acaba y dio a conocer unos cuantos montajes con vistas a la que viene, tuvo lugar la ya tradicional botifarrada que el teatro ofrece a todos aquellos que han colaborado con él; como novedoso colofón, en la terraza se instaló un estupendo karaoke que convocó a los más desinhibidos y que acabó solapándose con las pruebas de sonido del Marató de l'Espectacle, que arrancó anoche.

A falta de los montajes internacionales que están por definir, que en parte se concretaran, seguramente, durante la próxima edición del festival de Aviñón (crucemos los dedos pensando en el Hamlet de Ostermeier), Rigola avanzó algunos nombres que protagonizarán la temporada 2008-2009. Para ir haciendo boca, a partir del próximo otoño podrán verse en el Lliure La traició, de Harold Pinter, dirigida por Carles Alfaro, que contará con Francesc Orella en el reparto; Play with a tiger, de Doris Lessing, en montaje de Carlota Subirós, y junto a estas obras de dos premios Nobel, otras dos piezas anglosajonas, L'home coix, de Martin McDonagh, que dirigirá Xicu Masó, y Rock & roll, de Tom Stoppard, que el propio Rigola pondrá en escena y que trata sobre "el desencanto de las izquierdas". Xavier Albertí dará forma a El burdell, un texto de Lluïsa Cunillé, dramaturga residente del Lliure, y se repondrán un par de éxitos de esta temporada: La forma de les coses y Coral romput. En cuanto a la danza, el teatro producirá un montaje de Cesc Gelabert y Lydia Azzopardi, compañía residente, y otro de los Malpelo junto con John Berger. En el apartado musical, Albert Pla, Alfonso Vilallonga y Carles Santos.

Los números de la temporada que está por finalizar acusan el pinchazo de La torre de la Défense (31,32 % de ocupación) y la suspensión de un par de citas que el público catalán esperaba con expectación: los conciertos de Albert Pla, debido a su reciente paternidad, y el Mahagonny de Mario Gas, por los problemas con quienes gestionan la partitura de Kurt Weil. Con todo, la ocupación global ha sido del 68%.

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