Cumbre de Londres

Trichet urge a la UE a aplicar los acuerdos del G-20

Reforzar la regulación financiera permitirá restaurar la confianza

Los ministros de Economía y responsables de asuntos económicos de la Unión Europea saludaron ayer, con notable satisfacción, los acuerdos en la cumbre del G-20 de Londres para afrontar la recesión y establecer un nuevo orden financiero mundial. "Ha sido una inyección de confianza", señaló el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. Este sentimiento de confianza fue el más compartido por la mayoría de dirigentes, como expresaron también Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE) y Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Este tono optimista había que enmarcarlo en el clima de preocupación general por la profunda recesión que padece la UE y el creciente deterioro de las cuentas públicas en la mayoría de países.

Las decisiones refuerzan el multilateralismo, dice Almunia
Más información
"Una crisis global exige una solución global"
Los ministros de Economía de la UE apoyan un nuevo sistema de supervisión financiera
Comunicado final de la Cumbre del G-20 (en inglés)

Almunia sintetizó en dos ideas la satisfacción de los europeos. "Estamos contentos", señaló, "porque el G-20 ha aceptado el modelo de regulación por el que venimos abogando en la Europa continental, desde hace años a diferencia de quienes defendían la desregulación a ultranza". "Además", añadió, "la participación de todos los países en la toma de decisiones para salir de la crisis supone un refuerzo del multilateralismo, otra idea que ha venido defendiendo Europa con insistencia".

Trichet subrayó que ahora se trataba de aplicar las decisiones del G-20 de manera inmediata para afrontar la recesión y reforzar la regulación sobre los mercados financieros "de la manera más rápida posible para restaurar la confianza". En su opinión el problema está en demostrar a los observadores y a los agentes de los mercados que las decisiones serán implementadas. "Si ven que las medidas son puestas en práctica rápidamente, esto hará que los bancos vuelvan a prestar dinero de nuevo, que es el objetivo último". La importancia de una respuesta rápida fue respaldada también por la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde.

El presidente del BCE subrayó la importancia "del consenso del G-20 entre los países industrializados y los países emergentes", lo que a su juicio también implicaba una notable contribución a la confianza, pero insistió en que "la velocidad es esencial".

Conoce en profundidad todas las caras de la moneda.
Suscríbete

La relevancia de los acuerdos alcanzados en Londres y la rapidez con que se consensuaron han puesto de manifiesto que en los últimos días las divergencias entre la UE y Estados Unidos ya no eran tan abismales como se había sugerido insistentemente desde el mundo anglosajón. El comisario de Mercado Interior, Charlie McCreevy, indicó que en materia de la supervisión macro prudencial había prácticamente un consenso entre todas las partes, aunque admitió que en la regulación específica de las entidades financieras el acuerdo será más difícil.

Para el ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbrück, la reunión de Londres ha sido "un avance" en la medida en "que ningún producto o participante en el mercado, incluidos los hedge funds (fondos especulativos) o las agencias de calificación quedarán sin regular". En este sentido elogió los acuerdos del G-20 por "estar dispuestos a tomar medidas duras contra los paraísos fiscales", lo que consideró "un gran progreso".

Juncker restó importancia a la llamada lista gris de paraísos fiscales en la que aparecen 38 países o jurisdicciones. El primer ministro dijo que se trataba de una simple "lista factual", pero aprovechó la ocasión para cargar contra la OCDE, a la que definió como "una gran máquina de pensamiento único" y "una institución de desregulación desenfrenada".

En el debate sobre la primacía del estímulo fiscal, que defendía sobre todo Estados Unidos, sobre la regulación que subrayaba la UE, el primer ministro checo, Mirek Topolanek, manifestó su satisfacción porque la cumbre no había hecho un llamamiento a los Gobiernos para que hicieran más esfuerzos de estímulos fiscales con el consecuente aumento del gasto público. Su ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, se mostró abiertamente "escéptico sobre la eficacia de los planes de estímulo fiscal".

Juncker (izquierda) junto a Trichet, tras la conferencia de prensa ayer durante el Ecofin.
Juncker (izquierda) junto a Trichet, tras la conferencia de prensa ayer durante el Ecofin.AFP

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS