Los bancos centrales preguntan a Bloomberg si también fueron espiados

El director de la agencia admite que su agujero de seguridad "es tan viejo como el sistema"

Una operadora de bolsa en un banco de Milán con el sistema Bloomberg
Una operadora de bolsa en un banco de Milán con el sistema BloombergEFE

Bloomberg News trata de contener daños rápido, antes de que la controversia generada por el caso de espionaje a sus clientes mine su reputación y la lucrativa relación que tiene con las grandes firmas de Wall Street y el Gobierno de EE UU. Matthew Winkler, director de la agencia de información financiera, ha salido al paso del escándalo pidiendo disculpas. También, ha querido dejar claro que la intromisión es algo que no debería haber sucedido y que no tiene justificación.

El escándalo estalló el pasado viernes, cuando trascendió que JP Morgan Chase y Goldman Sachs tenían serias sospechas de que los periodistas de Bloomberg News han estado utilizando las terminales de esta agencia para acceder a información privada de sus empleados y así poder elaborar noticias. El sábado se conocía que tanto la Reserva Federal como el Tesoro de EE UU investigan los hechos, para determinar si sus funcionarios también fueron espiados y si su actuación violó los acuerdos de privacidad con los clientes.

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No solo en Wall Street y en el banco central de EE UU están preocupados por las prácticas de espionaje de Bloomberg, que pueden haber afectado a sus expertos. El Banco Central Europeo y el Bundesbank alemán también han trasladado a la empresa sus preguntas para averiguar si están afectados por la falta de privacidad. "El BCE se toma muy en serio la protección de la confidencialidad en el uso de datos por parte de los responsables del BCE y sus plantillas", ha señalado el organismo, que asegura estar en contacto con Bloomberg. Por su parte, el Bundesbank explicó que no tenía conocimiento de que los datos personales de búsquedas de sus funcionarios hubieran "sido explotados con fines periodísticos", pero asegura que también están analizando la situación. "Nuestros expertos están en contacto con Bloomberg", apuntó también el organismo.

Rastreo del trabajo confidencial

Por lo que se ha ido sabiendo estos días, los periodistas de Bloomberg News empezaron a seguir el rastro de sus clientes ya en 2011. En esencia, pueden ver cuando activan sus terminales y las funciones que utilizan para determinadas operaciones. Estos equipos son utilizados también para intercambiar mensajes.

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Winkler tuvo el margen que le dio el fin de semana para preparar su respuesta, antes que el escándalo tome cuerpo y provoque una escapada hacia rivales como Thompson Reuters o Dow Jones. La dirección de la agencia de noticias señala que se permitió el acceso a la información confidencial o privada de sus clientes poder tener una información más precisa de los servicios que pueden interesar a sus clientes, con el objetivo de desarrollar productos a su medida. Winkler afirma en una nota que la intención de esta brecha de seguridad no era la de espiar a los usuarios de las terminales. “Siento que lo hicieran, es un error inexcusable”, dice el directivo, a la vez que ha anunciado cambios en el sistema.

Por lo que se desprende de las palabras del responsable de la agencia, fueron los propios jefes los que permitieron hacer este tipo de operaciones de rastreo. Eso permitió a Bloomberg ser el primer medio en revelar las masivas pérdidas de JP Morgan por apostar en deuda europea, informaciones que asestaron un duro revés a la imagen de la entidad más grande de EE UU. La agencia fue también la primera en dar a conocer la renuncia del responsable de esa operación, Bruno Iksil, el ahora conocido como la ballena de Londres.

Se teme, además, que los periodistas hayan tenido acceso a datos privados de Ben Bernanke, actual presidente de la Fed, y de Timothy Geithner, cuando estaba al frente del Tesoro. Bloomberg News niega cualquier intromisión en la información de los dos cargos públicos y precisa que en ningún momento sus cerca de 2.400 periodistas estuvieron habilitados para conocer las carteras de acciones de sus clientes ni sus operaciones bursátiles. Sin embargo, según ha publicado Financial Times, varias fuentes denuncian que es posible localizar por Internet listas de intercambios de mensajes entre operadores, en los que se intercambiaban órdenes de compras y ventas de bonos o acciones.

La matriz generó 7.900 millones de dólares en ingresos el pasado año. “Nuestros clientes tienen razón: nuestros periodistas no deberían tener acceso a ningún dato considerado confidencial”, remacha Winkler. Bloomberg opera en la actualidad unas 315.000 terminales. Sus clientes pagan al año 20.000 dólares por cada uno de estos ordenadores. Es la firma líder en el negocio de la información financiera. La batalla es muy ajustada con Thompson Reuters. El libro de estilo que rige la conducta ética de sus periodistas está considerado como uno de los referentes de la profesión.

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