El Tesoro sustituirá al BCE en la financiación a Catalunya Banc y NCG

La creación de un banco malo con las dos entidades obligará al Estado a soportar unos 12.000 millones de riesgo

Patio de operaciones del Banco de España y lucernario.
Patio de operaciones del Banco de España y lucernario.Gorka Lejarcegi

Separar una entidad en banco bueno y banco malo tiene más complicaciones de las que aparenta. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) continúa adelante en su plan de separar activos de Novagalicia (NCG) y Catalunya Banc para tenerlos reestructurados antes del verano y venderlos en otoño, antes de que pierdan más valor. Pero cuando se profundiza en el plan, surgen los problemas. Según el informe de McKinsey, Novagalicia y Catalunya Banc tienen más créditos que depósitos y para poder vender las entidades, parte de los préstamos no se colocarán al comprador. Esos préstamos —los de peor calidad— quedarán en el banco malo y ahí llegan los problemas: el Banco Central Europeo (BCE) ha recordado a las autoridades españolas (entre ellas el Banco de España) que no financiará los créditos que queden en el banco malo. Esta posición obligará al Tesoro español a reemplazar la línea de crédito que los bancos tienen con Fráncfort. Según las cifras del informe, lo que debería asumir el Estado son unos 12.000 millones. Esto supondrá elevar la deuda pública en un importe similar. Al menos, ahora el Tesoro se está financiando a tipos bajos y con plazos cómodos.

En principio, los préstamos que queden en el banco malo serán los de pymes, autónomos y particulares. Es de suponer que serán los de peor calidad porque, de lo contrario, nadie querrá comprar las dos entidades o pagarán muy poco por ellas.

Aún es pronto para conocer el coste final que tendrá para el Estado

¿Cuánto se perderá con esta operación? Todavía es imposible saberlo. En principio, dependerá de cómo están provisionados los créditos y luego habrá que ver cuántos se convierten en morosos y cuántos se cobran. Las pérdidas que causen estos préstamos se podrán mitigar con lo que se obtenga con la venta de la parte buena de Novagalicia y Catalunya Banc. Es decir, falta tiempo para conocer la factura, pero nadie cree que será cero.

La otra cuestión es dónde acabarán los créditos malos. En el mercado se apunta a la Sareb. Fuentes de esta sociedad, conocido como banco malo, reconocieron ayer que el Memorándum de Entendimiento (MoU) admite que las entidades pueden traspasar “otros tipos de créditos diferentes de los inmobiliarios, como pueden ser los de pymes, autónomos y particulares”, según comentó una fuente en un encuentro informativo organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

Preguntado por los cambios que supondría para la Sareb la asunción de estos nuevos créditos, admitió que “requerirían una estructura interna distinta, así como un plan de negocio específico. Si cambian las reglas en mitad del partido, la Sareb tendrá que hacer ajustes”, remarcó.

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El 55% del accionariado del banco malo es privado, así que el Gobierno deberá convencer a los accionistas de que admitan este paquete. Además, negó que la Sareb estuviera subiendo precios para que las entidades accionistas puedan vender sus pisos más baratos. “Ni estamos parados ni queremos frenar la caída de precios. Buscamos el valor justo a cada activo”, dijo la fuente y aseguró que esperaban no tener que pedir créditos para financiarse.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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