Abucheos al fiscal por mencionar el término ‘tarjeta black’

Varios exconsejeros justifican que necesitaban las tarjetas para las relaciones sociales

Imagen capturada de la señal de la Audiencia Nacional de la declaración del exconsejero de Caja Madrid en representación del PSOE Antonio Romero Lázaro.
Imagen capturada de la señal de la Audiencia Nacional de la declaración del exconsejero de Caja Madrid en representación del PSOE Antonio Romero Lázaro.EFE

El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, fue este miércoles increpado por los exconsejeros y exdirectivos acusados cuando mencionó el término “tarjeta black por primera vez durante el juicio.

A lo largo de los interrogatorios, el fiscal insistió en que las visas no se citaban en los informes de gobierno corporativo. Abundando en esta línea, explicó que, según las actas, las sesiones de 2007 que se celebraron para aprobar dicho informe detallaron todos los conceptos de las remuneraciones, pero no así los gastos de las tarjetas. “¿Cómo pudo ser que no se incluyesen si usted gastó ese año 39.000 euros con la black?”, espetó a Antonio Romero Lázaro, exconsejero de la entidad por el PSOE.

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En ese mismo instante se oyó un fuerte rumor en la sala: encrespados, los acusados reprocharon con abucheos al fiscal que emplease la expresión tarjeta black. Era la primera ocasión en que se pronunciaba la palabra durante el proceso. Al hacer ese comentario, los que se sentaban en el banquillo entendían que el fiscal estaba prejuzgando el caso, tal y como por ejemplo protestó Ignacio de Navasqües, consejero por el sindicato de Cuadros. En este ambiente, el fiscal Luzón interrumpió su intervención: "Así no se puede interrogar, es realmente cansado". 

Cuando el fiscal preguntó después a Romero Lázaro por sus cargos ocurridos en días no laborables, el exconsejero explicó que gastaba los fines de semana porque "las actividades de representación abarcaban contactos con las corporaciones locales que tenían lugar en esos días". Y no fue el único que se refugió en esa lógica. El exconsejero por el PSOE, Ramón Espinar, también repitió este argumento al esgrimir que necesitaba el pin de la tarjeta para poder costear las relaciones sociales que mantenía debido a su cargo en la caja. Ignacio de Navasqués fue incluso un paso más allá: justificó su desembolso en bodas porque se trataba de eventos a los que no habría asistido de no ser por pertenecer al consejo de la entidad. 

Espinar también aseguró que siguió usando la tarjeta durante tres meses después de su cese porque había una norma no escrita que les permitía seguir disfrutando de algunos beneficios. Así desmintió sus propias declaraciones anteriores, en las que decía que el exconsejero José Manuel Fernández Norniella le autorizó a continuar utilizándola. Un momento revelador fue cuando Espinar incluso admitió que dejó de gastar “por miedo a sobrepasar el límite marcado”.

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Por otra parte, Estanislao Rodríguez-Ponga, exsecretario de Estado de Hacienda y exconsejero de la caja, relató que a él se le entregó una tarjeta con una cantidad anual de 25.000 euros. Se trataba de un límite que Caja Madrid asumía en concepto de gastos de empresa, explicó. "Yo no voy a gastar tanto", le soltó Rodríguez-Ponga al secretario general de la entidad, Enrique de la Torre, cuando éste le detallaba las condiciones de la tarjeta. "Esa cantidad es tuya, y puedes gastártela", le contestó el secretario según la versión que relata Rodríguez-Ponga. Eso sí, De la Torre le precisó que se tenía que conformar con eso y que no podría pedir que le cubriesen más gastos de empresa.

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